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Afganistán, el largo camino del renacer

Afganistán, el largo camino del renacer

Afganistán, el largo camino del renacer

Una reportera estadounidense y su intérprete, un devoto musulmán que trabaja para la Alianza del Norte, recorren el territorio septentrional de Afganistán durante la guerra que expulsó a los talibanes del poder. En campos de refugiados y en primera línea del frente, ambos forjan una amistad a lo largo de este viaje de conocimiento.

Una noche, sentada frente al televisor en mi piso de Washington, D.C., oigo hablar a los mandatarios de Estados Unidos sobre la guerra contra el terrorismo. Afganistán es un tema recurrente en tales conversaciones, así como en los titulares de prensa. Un día estalla un encontronazo letal en un reducto montañoso. Luego la situación está "controlada", y los comentaristas de la actualidad se centran en otros puntos candentes como Irán, Cachemira o Somalia. De pronto, suena el teléfono. Es una llamada desde Afganistán, de Ahmad Zia Masud, mi antiguo intérprete y ahora negociador del recién formado Ministerio de Defensa. A veces me llama vía satélite desde cimas montañosas, poblados y cuevas donde se reúne con los enemigos de la reforma –combatientes talibanes, señores de la guerra– que, tras decenios de lucha, son reacios a deponer las armas. A veces Masud y otros negociadores son amenazados y obligados a retroceder. Entonces entran en acción los soldados, y en los montes resuena de nuevo el fragor de la batalla.Lea el artículo completo en la revista.