Adiós a "la dama de los tiburones"

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12 de marzo de 2015

Eugenie Clark, una pionera de la conservación de los océanos y activa defensora de los tiburones, falleció el pasado mes de febrero a los 92 años de edad tras una larguísima y productiva trayectoria profesional. Clark, que había colaborado en numerosas ocasiones con National Geographic al lado del fotógrafo submarino David Doubilet, dedicó la mayor parte de su vida al estudio de los escualos, a los que conocía muy bien. Entre otras cosas, desmintió la teoría de que los tiburones no pueden respirar si permanecen inmóviles, lo que había llevado a creer que nadaban incluso mientras dormían. Pero Clark observó que eso no era cierto cuando encontró un grupo de ellos reposando en el interior de una cueva situada bajo las aguas de la península de Yucatán.

Desde bien pequeña Eugenie tuvo claro que quería ser ictióloga, y sin duda lo logró con nota: durante 40 años se zambulló en las aguas junto a sus queridos tiburones; fundó el hoy conocido como Mote Marine Laboratory de Sarasota, en Florida; impartió clases en la Universidad de Maryland, y dio conferencias por todo el planeta. Sobre todo a partir de 1975, cuando, a raíz de la famosa película Tiburón, de Steven Spielberg, estas criaturas escalaron de nuevo puestos en el ranking de los animales más temidos y peligrosos, pero que Clark consideraba «magníficos e incomprendidos». Tenía razón: a pesar de su fama, los tiburones matan solo una decena de personas cada año. ¿Saben cuantas personas mueren víctimas de picaduras de medusas, por ejemplo? Unas 40. ¿Y por el ataque de una vaca? Pues, solo en Estados Unidos, se estima que mueren unas 22 personas al año.

¿Sorprendidos? Seguramente sí. Tememos lo que desconocemos, y por eso es tan importante seguir apoyando el trabajo de investigadores como Eugenie Clark, que tanta luz arrojó sobre la vida secreta de estos animales y sobre la ecología de los océanos del mundo. Junto a la oceanógrafa y Exploradora Residente de la Sociedad Sylvia Earle, «la dama de los tiburones» ha sido sin duda una de las mujeres que más han contribuido a la defensa y comprensión de la compleja biodiversidad marina.