Nace la primera flor extraterrestre de la Estación Espacial Internacional

La primera flor extraterrestre cultivada en el espacio

La primera flor extraterrestre cultivada en el espacio

Foto: NASA

El experimento comenzó el 16 de noviembre de 2015 y estuvo al borde del fracaso

“¡Sí, existen otras formas de vida en el espacio!” tuiteaba el comandante de la expedición 46 de la Estación Espacial Internacional (ISS) Scott Kelly en un tuit que incluía una fotografía de una colorida flor del género Zinnia. Se trata de la primera flor cultivada en la ISS y supone todo un avance en la futura plantación de alimentos fuera de la Tierra. Pero el proceso no ha sido nada sencillo.

El astronauta de la Nasa Kjell Lindgren inició el proyecto de crecimiento de las plantas el 16 de noviembre de 2015. Esta prueba suponía todo un reto y una posibilidad de estudio botánico para los científicos, pues daría pistas de los problemas que pueden surgir al cultivar plantas en entornos distintos al terrestre, en microgravedad.

Y vaya si surgieron problemas. A finales de diciembre el propio Scott Kelly se dio cuenta que las plantas no estaban creciendo correctamente y que morirían si no se modificaban las condiciones ambientales. Informó al equipo de científicos de la tierra y decidió tomar las riendas del experimento como si del jardín de su casa se tratara. “Si estuviéramos yendo a Marte y estuviéramos cultivando, seríamos responsables de decidir cuándo las plantas necesitan agua”, explicó Kelly. Como si del mismísimo Mark Watney (protagonista de la novela y la película Marte) se tratase.

A partir de ahí el rumbo del experimento cambió radicalmente y el pasado 12 de enero el comandante Kelly mandó varias imágenes de la flor cultivada fuera de la Tierra. Sin embargo, según parece tampoco ha resultado ser la primera, pues en 1982 ya se produjo una floración en la nave Salyut-7, según explican en el libro Guinness de los Records.

Ya en agosto de 2015 los astronautas de la ISS consiguieron cultivar lechugas en microgravedad y alimentarse con ellas. Sin embargo, las flores no forman parte de nuestra dieta habitual. Por ello la Nasa tiene previsto enviar semillas de tomate para analizar su crecimiento en 2018. ¿Acabaremos comiendo tomates espaciales?