¿Cómo imaginaba Marte Carl Sagan?

Poco antes de morir, grabó un mensaje a los futuros exploradores del planeta rojo: "Sea cual fuere la razón que os ha llevado hasta Marte, me alegro de que estéis ahí. Ojalá pudiese acompañaros".

Pintura realizada en homenaje a Carl Sagan

Pintura realizada en homenaje a Carl Sagan

Autor: Doungals S. Schaffee

6 de agosto de 2017

¿Por qué Marte es de color rojo?

Más información

¿Por qué Marte es de color rojo?

Carl Sagan pasó su infancia inmerso en el planeta Marte. El futuro científico, que leía con avidez las historias de ciencia ficción de Edgar Rice Burroughs, pasaba las noches mirando el cielo y "transportándome con el pensamiento hasta aquel centelleo rojo".

Fantaseaba con los marcianos, a los que imaginaba con cuerpo caleidoscópico –el Marte de Burroughs tenía dos colores primarios más que la Tierra– y cabeza separable, pero decididamente antropomorfos. «Entonces no entendía cuán chauvinista es imaginar extraterrestres a nuestra imagen y semejanza".

Pero en 1965 la primera misión que sobrevoló Marte envió fotos de roca prístina… y nada más. Fue un mazazo. El New York Times declaró a Marte planeta muerto.

"La fantástica megafauna marciana –escribió John Updike muchos años después en esta revista– cayó en el olvido". Sagan no se rindió: las fotos eran borrosas e inconcluyentes y solo mostraban un 1% del planeta.

En 1967 escribió un reportaje para la Geographic en el que exploraba el gran interrogante de su niñez: ¿hay vida en Marte? En aquel artículo se incluía la representación de un hipotético marciano en la que trabajó con sumo interés.

En la correspondencia con sus editores, Sagan expresaba su consternación ante un borrador preliminar de la ilustración, quejándose de que el marciano parecía "un hombre disfrazado de tortuga".

El astrofísico imaginaba "un marciano benigno y vegetariano", sin ojos. "Pongamos que de día se orienta con pequeños tentáculos rojos y de noche excava un hoyo".

¿Cómo colonizaremos Marte?

Más información

¿Cómo colonizaremos Marte?

La pintura definitiva (arriba) satisfizo a Sagan, cuyos años de estudio se manifiestan en los detalles: las extremidades largas y finas casan con la baja gravedad de Marte; el escudo de transparencia cristalina bloquea la radiación ultravioleta. Aquella ilustración era un homenaje al joven Sagan. En 1996, poco antes de morir, grabó un mensaje a los futuros exploradores del planeta rojo: "Sea cual fuere la razón que os ha llevado hasta Marte, me alegro de que estéis ahí. Ojalá pudiese acompañaros".