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Aceite de oliva: elixir de los dioses

Aceite de oliva: elixir de los dioses

Aceite de oliva: elixir de los dioses

El mundo está descubriendo lo que el Mediterráneo descubrió hace milenios: el aceite de oliva es un ingrediente esencial de la buena vida.

Se puede quemar, lavar con él y lubricar goznes que rechinan. Con él se hacen cosméticos y se pulen diamantes. Se unge a reyes, niños y moribundos con él. Es rico en vitamina E. No tiene colesterol. Es un conservante extraordinario que mantiene durante años el pescado, el queso e incluso el vino. Y, naturalmente, se puede comer. Durante 4.000 años ha servido a las culturas mediterráneas para todo, desde moneda hasta medicina. Ahora el resto del mundo está descubriendo el aceite de oliva, el zumo de fruto más versátil que jamás se ha exprimido.Hasta hace poco, para los no mediterráneos el aceite de oliva guardaba un halo de exotismo: algo que se comía en algunos platos singulares o perdido en la sección de especialidades de la tienda de comestibles. Normalmente, la primera vez que uno tropezaba con el aceite de oliva era en los restaurantes, donde adquirió la injusta fama de ser pesado, pues a menudo era de baja calidad y en ocasiones estaba adulterado con cualquier cosa, desde grasa animal hasta glicerina.Lea el artículo completo en la revista.