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A través de Mongolia

A través de Mongolia

A través de Mongolia

En un remoto y montañoso rincón de Asia, los nómadas mongoles todavía conducen a sus rebaños a través de montañas de 3.000 metros de altitud en busca de pastos mejores. Esta ardua migración, vivificadora y no exenta de peligros, responde a una tradición ancestral que podría estar tocando a su fin.

Al viejo le disgusta no poder hablar. Cuando su mujer nos cuenta su reciente embolia, él se cubre la cabeza con la manta y permanece inmóvil en la cama, atisbando por un hueco el mundo exterior. Son siete días de viaje por las montañas hasta el campamento de invierno, y se encuentra demasiado débil para cabalgar. "De algún modo lo llevaremos –dice ella–, pero no sé bien cómo."Probablemente tendrán que amarrarlo a una camilla atada a dos varas largas y arrastrarlo con un buey. El terreno es agreste y ya se están registrando temperaturas bajo cero.El viejo, que se llama Purevsh, se aparta la manta de la cara y llama a su hijo para que lo ayude a incorporarse: "Da da da da da da da". Cuando logran erguir su frágil cuerpo, Purevsh mira el recinto a su alrededor, con los ojos anegados en lágrimas. Sabe lo que todos estamos pensando: va a morir en las montañas.La gente atraviesa las montañas del norte de Mongolia y muere en ellas desde hace generaciones. Cuando llega el otoño al valle de Darhad, cientos de familias lo cargan todo en sus bueyes y trasladan sus ovejas, cabras y reses a los campamentos de invierno, donde la hierba es suficientemente alta para que los rebaños resistan hasta la primavera y la temperatura es unos 10 grados más elevada.Lea el artículo completo en la revista.