Prehistoria

Una alhaja de 26.000 años de antigüedad

Un colgante prueba la presencia humana en la Galicia paleolítica

prehistoria

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3 de mayo de 2011

El canino convertido en colgante fue hallado en la Cova Eirós, una cueva prehistórica situada en el municipio lucense de Triacastela, durante unas excavaciones realizadas en 2009. La pieza fue sometida a estudio, y recientes dataciones por radiocarbono indican que se trata del adorno más antiguo del noroeste peninsular. Este canino, que en su día perteneció a un pequeño carnívoro, probablemente un zorro, tiene unos 26.000 años de antigüedad y es la prueba de que Galicia estuvo ocupada por Homo sapiens durante el inicio de la fase más rigurosa de la última glaciación. Hasta el momento se desconocía este hecho, debido a la ausencia en la zona de yacimientos que daten de dicho período y porque se presuponía que la región estuvo despoblada a causa del clima extremo que imperó en esa época. En aquellos tiempos, adscritos al gravetiense, fase del paleolítico superior, los humanos tuvieron que adaptarse a un paisaje constituido por montañas cubiertas de mantos de hielo y valles formados por extensas praderas.

«El hallazgo de este adorno en la Cova Eirós, a 700 metros de altitud, constata la capacidad de adaptación de las comunidades de Homo sapiens que poblaron el territorio gallego durante la última glaciación», afirma Arturo de Lombera, codirector junto con Xosé-Pedro Rodríguez de los trabajos realizados en la cueva gallega e investigadores ambos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. «El diente está fragmentado y sólo se conserva una de sus caras –prosigue Lombera–. La pieza presenta una superficie raspada que le confiere un aspecto liso y brillante, y en su parte media tiene una acanaladura hecha con herramientas líticas que servía para facilitar la perforación final de la raíz.» En estos momentos, el canino de Eirós, convertido en su día en abalorio, es el vestigio más antiguo de objeto ornamental hallado en la parte más occidental de la península Ibérica.  –Eva van den Berg

 

Foto: IPHES