Un mundo sin palabras

rupestres

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5 de agosto de 2014

Desde que en las cuevas del norte de España los humanos plasmaran las pinturas más antiguas de las que tenemos registro, el hombre ha usado símbolos visuales para comunicarse. Algunos de estos sistemas de comunicación no son más que listas o calendarios. ¿Alguno de ellos constituye un idioma realmente universal, con frases, o son solo colecciones de iconos que entiende todo el mundo?
Toda lengua requiere una gramática. Entonces, ¿cómo puede un conjunto organizado de imágenes tener la precisión que exige la comunicación metafórica? ¿Qué «lees» aquí?:
¿Dice «por la noche, una persona se va a casa, se acuesta y sueña con serpientes»? ¿O tal vez «tras cortarse las uñas, una persona entra en una casa, pero no puede dormir porque no deja de pensar en serpientes»?
Uno de los problemas –o una de las ventajas– de los pictogramas es que en ellos leemos lo que nosotros queremos. Por otra parte, en el caso citado más arriba, ambas interpretaciones dan por sentado que has leído de izquierda a derecha. ¿Hasta qué punto es eso universal?  —Nigel Holmes