Historias naturales

prado

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18 de diciembre de 2013

Aunque hoy es una pinacoteca de fama internacional, en su origen el Museo del Prado fue concebido para albergar colecciones naturalistas. Fue en 1771 cuando Carlos III decretó la constitución del Real Gabinete de Historia Natural en su afán por cultivar el estudio de la naturaleza. Pero la sede resultó insuficiente y el rey encargó la construcción de un nuevo edificio en el paseo conocido entonces como Salón del Prado. Más tarde, con la invasión de España por las tropas napoleónicas y la Guerra de la Independencia, las obras, paralizadas y semiderruidas, no fueron reanudadas hasta el reinado de Fernando VII. En 1819 el edificio por fin abrió sus puertas pero con un designio distinto al inicial: dar cobijo a las mejores obras de arte de las Colecciones Reales españolas.
Ahora, en recuerdo de esos inicios tumultuosos, el Prado inaugura la exposición «Historias Naturales», organizada en colaboración con el CSIC y la Comunidad de Madrid. En ella se exponen 150 piezas procedentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales que interaccionan con otras 25 obras de arte de la célebre pinacoteca, todas seleccionadas por el comisario de la exposición, el artista madrileño Miguel Ángel Blanco. Un proyecto que pretende unir arte y ciencia y conmemorar un capítulo muy poco conocido de la
historia de este emblemático lugar.  —Eva van den Berg / Evalúa