El Titanic: un hotel de lujo flotante

El interior del Titanic era un verdadero regalo para la vista, y no sólo por la belleza de su decoración.

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Escalera majestuosa

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Escalera majestuosa

La gran escalinata principal era el corazón de la vida de primera clase. Se elevaba majestuosamente a través de seis cubiertas y estaba rematada por una cúpula de cristal que permitía el paso de la luz natural. Como otras fotos, ésta es del interior del Olympic.

Foto: Granger / Album

Las barberías del Titanic

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Las barberías del Titanic

Estaban situadas en primera y segunda clase. En la imagen su gemela en el Olympic

Foto: Bridgeman / Aci

Paseadores de perros

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Paseadores de perros

Dos miembros de la tripulación pasean a los perros de los pasajeros de primera clase. Estos eran los únicos a los que se le permitía acceder al buque con animales.

Foto: Bridgeman / Aci

Preparadores físicos

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Preparadores físicos

Thomas W. McCawley prueba la máquina de remo del entonces moderno gimnasio del Titanic.

Foto: Bridgeman / Aci

Salones de té

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Salones de té

En los distintos locales de primera clase del Titanic se podía tomar el té.

Foto: Alamy /Aci

Salón de fumadores

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Salón de fumadores

Los caballeros de la alta sociedad podían beber una copa y disfrutar de un habano en el salón de fumadores o instalarse en un lujoso comedor .

Foto: Bridgeman / Aci

Amplia oferta de bares y restaurantes

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Amplia oferta de bares y restaurantes

Por si los locales del Titanic no resultaban lo bastante exclusivas, la cadena Ritz gestionaba un restaurante con sus propios trabajadores.

Foto: Alamy / Aci

Preparadores físicos

El Titanic: un hotel de lujo flotante

El transatlántico contaba con lujos increíbles para la época: piscina, pastelería, baño turco, zonas para pasear a los perros, barbería, un gimnasio, ascensores eléctricos o varios salones de exquisita decoración dedicados a la lectura o para los fumadores; eso sin contar los suntuosos comedores y cafés. En palabras del pintor Frank Millet, «tiene de todo menos taxis y teatros». Semejantes deleites estaban reservados para los pasajeros de primera clase, pero lo cierto es que el barco se construyó para que todos pudieran disfrutar de la generosa magnificencia del coloso.

La tragedia del Titanic

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Fotografías

El alojamiento en tercera clase era «también de un carácter muy superior», como anunciaba la propia White Star. Sus ocupantes, hombres y mujeres de clases populares que emigraban a Estados Unidos –la nueva Tierra Prometida–, se quedaron asombrados al comprobar el tamaño de los camarotes, que contaban con calefacción y luz eléctrica, o el espacio destinado a sus comedores.

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