¿Quién asesinó a Rasputín?

El célebre místico ruso fue asesinado el 29 de diciembre de 1916 en el curso de un complot monárquico que pudo contar con ayuda británica

29 de diciembre de 2016

Nacido en el seno de una familia campesina de Pokrovskoie, en Siberia, Grigori Yefímovich Rasputín se convirtió en una de las personas más influyentes de principios de siglo XX. Sus éxitos al aliviar el sufrimiento que padecía por culpa de la hemofilia el heredero al trono ruso, Alexei, le otorgaron un poder extraordinario sobre su madre, Alejandra y sobre Nicolás II, soberano del mayor imperio del planeta.

Para los zares, Rasputín consiguió salvar a su hijo in extremis, lo que hizo que la emperatriz dependiera emocionalmente del místico. Pocos meses más tarde el zar marchó al frente de la Primera Guerra Mundial y los destinos de Rusia quedaron en manos de la zarina Alejandra, aconsejada por Rasputín y Anna Vyrubova.

Sin embargo no todos confiaban en Rasputín ni creían en la bondad sus recomendaciones. Según el propio relato de Félix Yusúpov, él mismo atrajo a Rasputín a su palacio engañado. Una vez allí, en el sótano, le envenenaron con pasteles con cianuro, pero como el veneno no le afectó, Félix le disparó con el revólver Browning de Dimitri Pávlovich, primo de Nicolás. Creían que había muerto, pero se levantó y huyó por el patio trasero del palacio. Sin embargo, el diputado ultraderechista de la Duma, Vladimir Purishkevich, le alcanzó con su pistola dos veces y lo mató. Trasladaron el cuerpo en un choche y lo lanzaron al río por un agujero que había en el hielo.

Muchos dudan del relato de Félix y para el historiador ruso Oleg Shishkin y los británicos Andrew Cook y Richard Cullen el asesinato de Rasputín fue organizado y llevado a cabo por el Servicio Secreto de Inteligencia Británico (BSIS, por sus siglas en inglés). Estos son los indicios que les llevaron a esta conclusión:

Los agentes de Petrogrado

En 1916, el Foreign Office británico envió al teniente coronel Samuel Hoare para dirigir la misión de Petrogrado (nombre que había adoptado la ciudad de San Petersburgo en 1914, al comienzo de la Gran Guerra). En la capital rusa se encontraban los agentes Stephen Alley, John Scale y Oswald Rayner, un abogado que era amigo de Félix Yusúpov desde que ambos habían estudiado en Oxford y que hablaba ruso con fluidez. Según el diario de William Compton, chófer inglés de Petrogrado, Rayner acudió al palacio Yusúpov hasta seis veces entre mediados de octubre y finales de noviembre de 1916, los meses previos al asesinato de Rasputín, hecho que avalaría la tesis de la implicación del BSIS. En cuanto a Scale, su hija Muriel diría que “sabía que mi padre estuvo con quienes planearon su muerte”, en referencia al final de Rasputín.

Un telegrama y muchas preguntas

Rayner visitó a Félix la mañana siguiente del asesinato y permaneció a su lado las 24 horas siguientes, lo que sería un indicio del papel del BSIS en el crimen, implícito en el telegrama enviado el 7 de enero de 1917 por Stephen Alley a John Scale desde San Petersburgo. En él se decía: “Aunque las cosas aquí no han sucedido enteramente según lo planeado, nuestro objetivo ha sido claramente alcanzado. La reacción a la desaparición de las Fuerzas Oscuras (en alusión a Rasputín) ha sido bien recibida, aunque ya se han hecho algunas preguntas incómodas sobre una participación más amplia. Rayner está trabajando en los cabos sueltos y sin duda te informará cuando vuelvas”.

El mensaje advierte la positiva reacción de los rusos que trabajaban con el BSIS, e indica también que otros rusos se preguntaban sobre el papel de este servicio secreto, como el propio zar, quien el 19 de diciembre mencionó al embajador británico George Buchanan los rumores que implicaban a dos “oficiales ingleses” en el asesinato, a lo que Buchanan adujo que derivaban de la antigua amistad de Rayner y Yusúpov.

El arma del crimen

La autopsia de Rasputín desapareció tras la Revolución, excepto algunas fotografías, pero su autor, el doctor Kosorotov, refirió los datos más importantes en una entrevista de 1917. De las heridas por arma de fuego en el cadáver, la del pecho y la del costado habrían provocado la muerte en 20 minutos; otra, en la frente, la causó un arma que no debía de estar a más de 23 cm, ya que se hallaron residuos de pólvora en el cuerpo, y se infligió cuando Rasputín yacía en el suelo. En 2004, el patólogo forense británico Derrick Pounder concluyó que esa herida la provocó una bala salida de un Webley calibre .455, arma usada solamente por el BSIS –lo que, según Andrew Cook, probaría que fue Rayner quien disparó–. Pero se ha considerado que este dato no es concluyente por basarse sólo en las fotografías.

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