¿Por qué se salvó la Dama de Elche de la destrucción?

Desde su hallazgo en 1897, la obra más notable del arte ibérico ha planteado difíciles interrogantes a los historiadores y ha desatado sonoras polémicas

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Dama de Elche

Dama de Elche

Esta pieza se ha datado entre finales del siglo V e inicios del IV a.C. Desde el año 1971el busto se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Foto: Benjamín Collado

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Guerrero Parque Elche

Guerrero Parque Elche

Torso de guerrero localizado en Elche. Ha sido restaurado tras haber sido totalmente destrozado en época antigua.

Para conocer las razones por las que la Dama llegó intacta hasta nosotros, primero habría que saber un poco más acerca de los motivos que provocaron que la inmensa mayoría de monumentos funerarios y esculturas ibéricas en piedra fueran destruidos ya en la antigüedad. Para algunos investigadores se debió a un cambio radical en la religiosidad, para otros las destrucciones se produjeron durante las frecuentes luchas con otros pueblos no ibéricos, y hay incluso quien culpa a los cartagineses, que habrían acabado con estas esculturas y monumentos para dejar claro quiénes eran los nuevos amos.

           

Foto: Benjamín Collado

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Cabeza de Caballo de Fuente la Higuera (Valencia)

Cabeza de Caballo de Fuente la Higuera (Valencia)

En la imagen vemos una cabeza de caballo ricamente enjaezada datada en el siglo IV a.C., que fue localizada en Fuente la Higuera, Valencia. El resto de la escultura no se ha encontrado.

Hoy la teoría más aceptada es la que propugna que estas destrucciones fueron consecuencia de conflictos internos en los que grupos sociales emergentes se enfrentaron con la aristocracia que controlaba todos los aspectos de la vida ibérica. Estos conflictos también serían frecuentes entre los distintos grupos aristocráticos que lucharían por el poder. Las nuevas élites destruirían las imágenes que ensalzaban a sus predecesores.

          

Foto: Benjamín Collado

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Jinete Hoya Gonzalo

Jinete Hoya Gonzalo

Uno de los dos jinetes localizados en la necrópolis de Hoya Gonzalo, Albacete. En el momento de su hallazgo todavía se encontraba tumbado sobre una tumba, la parte que falta nunca se encontró.

La destrucción de las esculturas ha sido detectada en todas las áreas ibéricas donde la estatuaria de gran formato estuvo presente, aunque no de forma simultánea, ya que hay indicios de que se produjo en dos oleadas separadas en el tiempo. Vemos como en la Alta Andalucía, Albacete y Murcia, las destrucciones están fechadas ya en el siglo V a.C., es decir, poco después de la eclosión de este arte.

           

Foto: Benjamín Collado

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Grifomaquia Cerrillo Blanco

Grifomaquia Cerrillo Blanco

Este conjunto escultórico estaría compuesto por una serie de esculturas individuales o formando escenas, como esta lucha entre un héroe y un grifo, lo que se conoce como una grifomaquia.

Otro ejemplo de esta primera oleada destructiva lo encontramos en el conjunto del Cerrillo Blanco de Porcuna, Jaén, quizá el principal conjunto escultórico conocido de la Edad del Hierro peninsular. Fue erigido durante el siglo V a.C. sobre una necrópolis anterior, pero pocos años después fue completamente destrozado y sus restos enterrados en el mismo lugar, dentro de una zanja cubierta con losas.

 

Foto: Benjamín Collado

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Damita Moixent Corral Saus

Damita Moixent Corral Saus

En la imagen vemos una de las conocidas como “Damitas de Moixent” y la reconstrucción del remate de un pilar estela funerario del que formaría parte (Dibujo D. Fletcher).

Entre el siglo IV a.C. y la llegada de los cartagineses (237 a.C.) se produciría la segunda oleada destructora. Las destrucciones alcanzarán entonces el resto del área levantina, con yacimientos tan importantes como la Alcudia y el Parque de Tráfico, ambos en Elche o el Corral de Saus (Moixent, Valencia). En ningún área los monumentos y esculturas fueron reconstruidos.

 

Foto: Benjamín Collado

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Escena guerreros Cerrillo Blanco

Escena guerreros Cerrillo Blanco

Algunas de las figuras más conocidas del conjunto de Cerrillo Blanco. Al fondo un guerrero con una caetra colgando de su cuello, y delante, escena en la que otro guerrero, en pie junto a su caballo, remata con su lanza a un enemigo caído a sus pies.

Todas las esculturas destruidas tenían en común que se situaban en ámbitos funerarios o religiosos, y su principal función sería la exaltación de unas élites que se inventaban un pasado heroico para marcar una clara diferenciación con el resto de la población. Plasmarían en imágenes los elementos y valores que ellos consideran propios de su rango superior: guerreros, jinetes, damas, luchas con animales mitológicos, etc.

Foto: Benjamín Collado

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La Dama de Baza. Dama de Baza

Dama de Baza

Entonces, ¿cómo se salvó la Dama de Elche de esta fiebre destructora? La respuesta es evidente: esta escultura era en realidad una monumental urna funeraria y, por lo tanto, no estaba en un lugar visible, sino enterrada dentro de una tumba. Es el mismo motivo por el que se salvó la Dama de Baza, localizada intacta en 1971, en su posición original y con su ajuar completo, en una sepultura del Cerro del Santuario en Baza, Granada. Está datada en la primera mitad del siglo IV a.C.

Foto: Benjamín Collado

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Foto antigua de la Dama Elche. Foto antigua Dama Elche

Foto antigua Dama Elche

Una de las primeras fotografías de la Dama de Elche. Fue realizada por Pedro Ibarra en los primeros días tras su descubrimiento.

Pero el caso de la Dama de Elche es diferente al anterior, ya que esta no se localizó en su tumba original, sino en un escondrijo secundario. Desconocemos el momento exacto en el que la sacaron de su tumba y el tiempo que pasó hasta que, al parecer, a finales del siglo I a.C. fue depositada dentro de lo que originariamente debió ser una cista hecha con losas de piedra. Tampoco sabemos quién o quiénes serían los autores de este piadoso gesto, que permitió que la Dama de Elche, nuestra Dama, pudiera llegar hasta nosotros en todo su esplendor.

 

Foto: Pedro Ibarra

Benjamín Collado. Historiador y autor de "Los íberos y su mundo"

28 de abril de 2016

Desde su hallazgo en 1897, la obra más notable del arte ibérico ha planteado difíciles interrogantes a los historiadores y ha desatado sonoras polémicas

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La mujer en la sociedad ibera

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El yacimiento arqueológico de La Alcudia se encuentra en una pequeña loma que se alza a un par de kilómetros de la ciudad alicantina de Elche. Allí se han descubierto restos superpuestos de las diversas culturas y pueblos que la habitaron desde la prehistoria hasta época islámica. Para el objetivo de este artículo nos centraremos en los vestigios de la época ibérica.

Sabemos que durante ese periodo histórico hubo en La Alcudia un asentamiento y una necrópolis, pero en un momento indeterminado, entre los siglos IV y III a.C., todas las esculturas que señalizaban las tumbas o formaban parte de un posible santuario dedicado a un héroe local (lo que los griegos llamaban un heroon), fueron completa y meticulosamente destruidas. Se han encontrado sus pedazos esparcidos por toda la loma, y muchos fragmentos se reutilizaron para pavimentar una calle en las cercanías de lo que se supone que es un templo o santuario. Pero no todas las esculturas sucumbieron a esta fiebre iconoclasta.

La Dama de Elche, considerada por muchos como la obra cumbre de la estatuaria ibérica, fue localizada de forma casual el 4 de agosto de 1897 en perfecto estado de conservación. ¿Cómo consiguió salvarse de la destrucción? Recorre la galería fotográfica y descúbrelo.