Los egipcios y el pescado: entre el manjar y el tabú

Los antiguos egipcios pescaban en el Nilo una gran variedad de pescados, aunque la religión prohibía a veces su consumo

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510832. Un trabajo en equipo

Un trabajo en equipo

Un grupo de pescadores provistos de largos arpones pelean entre ellos por acceder a la abundante pesca que se atisba bajo los esquifes. Mastaba de Ptahotep, Dinastía V. Saqqara.

Foto: Bridgeman / Aci

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916779. Redes manuales

Redes manuales

Este relieve de la mastaba de Idut, en Saqqara, de la dinastía VI, muestra a un pescador de pie sobre un esquife de papiro manejando con las dos manos una pequeña red o redeño, muy semejante a las que se siguen usando hoy en día en Egipto. Por debajo de la barca acecha un hipopótamo de fiero aspecto.

Foto: Bridgeman / Aci

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113492. Una jornada de pesca en el Nilo

Una jornada de pesca en el Nilo

En la capilla de la tumba tebana del carpintero Ipy, que vivió durante la dinastía XIX, se halla una escena de pesca con red. Esta ingenua pintura pone de manifiesto una de las características del dibujo egipcio: la ausencia de rigor en las proporciones, para resaltar las características de cada objeto. Por ejemplo, los lotos azules que decoran el cielo indican que la escena ocurre durante el día, y los peces, igual que los lotos, presentan gran desproporción de tamaño respecto a los hombres. 

Las barcas de tamaño medio están hechas con trozos de madera ensamblados y la red, que tenía flotadores y pesos –invisibles en la pintura– está hecha con fibras vegetales trenzadas. El gran remo que se aprecia en la popa de una de las embarcaciones servía de timón e indica la posición d las barcas respecto a la red. 

Foto: Bridgeman / Aci

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Pescado para los templos

El Papiro Harris I, de la dinastía XX, registra las considerables cantidades de pescado que se distribuían a los templos de Tebas, Heliópolis y Menfis: 441.000 pescados completos. Para transportar los de mayor tamaño se pasaba una pértiga por las agallas y después dos hombres los cargaban sobre los hombros para llevarlos con comodidad.

Foto: Erich Lessing / Album

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3027524. Variedad de espeies

Variedad de espeies

Dos hombres portan grandes peces colgados de una pértiga: un lates (a la izquierda) y un mújol (a la derecha). Mastaba de Kagemni. Dinastía V, Saqqara. 

Foto: Bridgeman / Aci

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290206. Dos tilapias portadas como ofrenda

Dos tilapias portadas como ofrenda

La exquisita carne de la tilapia nilótica es apreciada hoy en día igual que en la época faraónica.

Foto: Aisa / Bridgeman / Aci

Maite Mascort

22 de noviembre de 2017

El Nilo no sólo aportaba el limo que fertilizaba los campos de Egipto; también suministraba a su población el principal alimento, junto al pan y la cerveza: el pescado. Sin duda eran muchos los egipcios que se dedicaban a la pesca, aunque tenemos pocos testimonios escritos sobre ellos. Quizás el más expresivo es el comienzo de la famosa Sátira de los oficios, que data del Imperio Medio: "El trabajo del pescador es más miserable que cualquier otro oficio. Trabaja en el río mezclado con cocodrilos. Cuando llega el momento del recuento de las capturas, siempre se queja. ¿No dice: “El cocodrilo está ahí”, cuando le ciega el miedo? Cuando sale de la corriente de agua está como golpeado por el poder del dios".

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La actividad de los pescadores, en efecto, no estaba libre de riesgos. Debido a la fragilidad de sus barcas, la pesca se llevaba a cabo preferentemente en los canales, puesto que éstos ofrecían más seguridad frente a los imprevistos ataques de los cocodrilos e hipopótamos que infestaban las riberas del Nilo. Aunque no eran estos animales el principal peligro al que se exponían los pescadores nilóticos. En el agua, un microscópico gusano parasitaba a un minúsculo caracol que podía introducirse por los orificios del cuerpo, atacando el hígado del afectado y produciéndole dolorosas hemorragias (hematuria parasitaria) que llegaban a producir la muerte. Para evitarlo, era habitual que, como medida profiláctica, los pescadores se sometiesen a la práctica preventiva de la circuncisión.

Redes y anzuelos

Frente al relativo silencio de las fuentes escritas, contamos con numerosas representaciones gráficas, tanto en pinturas como en bajorrelieves de tumbas de nobles, que ilustran el trabajo de los pescadores. Vemos en ellas, por ejemplo, las diversas técnicas de pesca que se empleaban. A veces los pescadores se situaban en dos barcas desde las que tendían redes de gran tamaño, provistas de flotadores y pesos. Lo mismo podía hacerse colocándose a ambas orillas de un canal del río.

En otras ocasiones se utilizaban redes más pequeñas manejadas por un solo pescador desde su pequeño esquife de papiro, o incluso desde el agua cuando ésta era poco profunda. Sorprende ver que esas nasas son idénticas a las usadas actualmente por los pescadores del lago Manzala, en el delta oriental de Egipto. Y, más curioso todavía, los ribereños de este lago habitan, cuando pescan, en cabañas de juncos iguales a las representadas en las tumbas del Imperio Antiguo. Otras veces, se abatía el pez de un mazazo tras sacarlo del agua o se utilizaban unas nasas sencillas en forma de botella o nasas dobles.

En cambio, las escenas de las tumbas apenas muestran a pescadores empuñando cañas de pescar, salvo en época grecorromana. Pese a ello, los arqueólogos han hallado varios anzuelos. Algunos son múltiples, esto es, están unidos a un mismo hilo que el pescador sujeta casi siempre con su mano, lo que se denomina pesca al tiento.

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Las escenas de las tumbas nos informan asimismo sobre los tipos de pescado que comían los antiguos egipcios. En el esmerado dibujo de que siempre hicieron gala los artistas egipcios se definen perfectamente los rasgos de cada especie con absoluta claridad. A juzgar por la frecuencia con que aparece en las tumbas, el pescado favorito de los egipcios fue la tilapia nilótica (inet, en egipcio antiguo), con una encrespada aleta dorsal que le daba un inconfundible contorno casi rectangular. Su exquisita carne sigue siendo uno de los platos preferidos en el Egipto actual, bajo el nombre árabe de bulti.

Hervido o asado

Generalmente, en estas composiciones subacuáticas de pesca, la tilapia no aparece sola; otros peces conocidos nadan a su alrededor, como los siluros (de la familia de los peces gato), las anguilas, las percas del Nilo, los barbos, los mújoles, el enorme lates... Especies que hoy se siguen consumiendo.

En lo que respecta a la forma de tratar el pescado, de nuevo hay que recurrir a las representaciones de las capillas funerarias para saber cómo se cocinaba. En casi todas las tumbas con este tipo de escenas vemos que el pescado se comía hervido en grandes cuencos cerámicos. También se asaba, ya fuera directamente sobre brasas o bien ensartando los peces en una barrita, al modo de los espetones actuales del sur de España. En cambio, no se ha encontrado vestigio alguno, ni gráfico ni literario, que nos indique que los egipcios comiesen pescado frito en aceite.

Por otra parte, los egipcios se interesaron por las formas de conservar el pescado. La más usual era desecarlo al sol una vez destripado, limpiado y sazonado, colgándolo igual que una colada de ropa. Ello permitía consumirlo mucho tiempo después de su captura, puesto que se podía rehidratar simplemente sumergiéndolo en el agua.

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La vida de los egipcios discurría inmersa en el campo de los símbolos religiosos, y por ello no hay que sorprenderse de que los peces fueran objeto de culto. En la ciudad de Oxirrinco se veneraba al pez del mismo nombre, pero bajo la contradictoria forma de un hipopótamo hembra: la diosa Tueris. Por elemental lógica religiosa, en la ciudad y su provincia estaba terminantemente prohibido consumir su pez patronímico, y la misma prohibición encontramos en muchos otros lugares del territorio egipcio.

Del mismo modo, la pesca con red –de forma análoga a la caza de aves con la "red hexagonal"– se veía como una contribución a la maat, el orden establecido el día de la creación del universo, ya que el movimiento anárquico de las aves y los peces se asimilaba al caos inicial que había que combatir. Por su parte, la tilapia se convirtió en un potente amuleto de protección, por asociación con el modo en que este pez, al detectar un peligro, oculta a sus alevines en su boca. La importancia de la tilapia en las artes suntuarias, con una clara intención religiosa, quizás influyó en el hecho de que el incipiente cristianismo egipcio adoptase un pez como su símbolo.

Arponeros en el Nilo

En la decoración de algunas tumbas vemos representada una técnica de pesca particular, mediante una larga lanza que se arrojaba a los peces al modo de un arpón. En realidad, esta "pesca" tenía un simbolismo político y religioso. En estas animadas escenas, el "pescador", que aparece duplicado, es un alto dignatario, o incluso un rey, y arponea desde un ligero esquife a dos peces que en la mayoría de los casos son una tilapia y una perca, especies representativas del Bajo y Alto Egipto. Sin duda, mediante esta singular doble captura se pretendía simbolizar la unificación de las dos partes de Egipto como condición necesaria para la buena marcha del país. En un sentido más religioso, los textos cuentan que ambos peces navegaban junto a la barca de Re, el dios Sol, velando por su protección.

Está claro que la doble figura del "noble pescador" tiene un significado totalmente simbólico, puesto que la nobleza egipcia no se dedicaba a pescar. Pese a la abundancia de escenas de pesca en la decoración de las tumbas, ninguna de ellas perteneció realmente a un pescador.

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