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El Imperio romano

El Imperio romano

El Imperio romano

Implacables en la conquista pero indulgentes en la victoria, los romanos forjaron un imperio que duró más de mil años. El primer artículo de los dos que le dedicamos narra su auge y su caída.

Durante un par de décadas, los dirigentes europeos se han esforzado en llevar a la práctica una iniciativa revolucionaria y controvertida: la adopción de la moneda única. Por causa de esta idea han caído gobiernos, se han alzado puños y se han intercambiado agrios improperios en numerosas lenguas. Hay quienes afirman que la noción de un sistema monetario único para tantos y tan distintos pueblos es un sueño imposible.¿Lo es realmente? Hubo un tiempo –medido en décadas, sino en siglos- en el que una única moneda, un único código legal, un único ejército y un único emperador dominaban una extensa franja del mundo occidental, incluido el corazón de Europa, un amplio sector de Asia occidental y la región septentrional de África, desde el océano Atlántico al mar Muerto. Nos referimos al Imperio romano, que pacificó y unificó todo el litoral mediterráneo: una hazaña memorable en el complejo arte de gobernar. Mucho antes de que la humanidad pudiera pensar en automóviles, en aviones o en el correo urgente, los emperadores lograron imponer su célebre Pax romana en un territorio de 5.000 kilómetros de un extremo a otro, que en la actualidad comprende partes de más de cuarenta países distintos. Y lo lograron gracias a sus dotes de organización y a una tolerancia hacia la diversidad cultural que sólo era interrumpida ocasionalmente por algún que otro arranque de crueldad innata.Lea el artículo completo en la revista.