Grandes descubrimientos

El fabuloso ejército en miniatura del emperador Jing Di

En 1990 los arqueólogos hallaron en Xian miles de figuras humanas y de animales cerca de la tumba de un emperador chino del siglo II a.C.

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Fosas con animales

Una arqueóloga trabaja en una de las fosas funerarias del emperador Jing Di, concretamente en una repleta de hileras de animales domésticos.

Fotos: O. Louis Mazzatenta / NGS

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NationalGeographic 683980 como objeto inteligente-1. Jinetes y amazonas

Jinetes y amazonas

Algunas de las figuras halladas en las fosas funerarias del emperador Jing Di corresponden a jinetes montados sobre caballos de terracota, que fueron modelados en la típica postura de montar (como se aprecia en la imagen). Curiosamente entre estos jinetes varones aparecieron también algunas figuras de amazonas.

Fotos: O. Louis Mazzatenta / NGS

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album akg349449. Un alto funcionario imperial

Un alto funcionario imperial

Los funcionarios se distinguen por llevar el tradicional traje de los Han.

AKG / ALBUM

En 1990 los arqueólogos hallaron en Xian miles de figuras humanas y de animales cerca de la tumba de un emperador chino del siglo II a.C.

En la primavera del año 1990, un grupo de obreros estaba realizando las obras de la carretera del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de Xian, al sudeste de Beijing, cuando, a unos seis metros de profundidad, el golpe de un pico produjo un extraño sonido. Los obreros observaron sorprendidos que habían dado con una especie de bóveda subterránea. Llamados a toda prisa, los arqueólogos no tardaron en darse cuenta de que estaban ante un descubrimiento excepcional. En efecto, los trabajos de excavación sacaron a la luz un complejo de bóvedas subterráneas que se extendían por un área de diez kilómetros cuadrados. En su interior aparecieron, cuidadosamente alineadas, miles de estatuillas de extraordinaria calidad, que representaban a personas con rostros exquisitamente moldeados, además de caballos y todo tipo de animales domésticos.

Guerreros bajo tierra

No era éste el primer descubrimiento arqueológico importante en el área de Xian. En 1974, a pocos kilómetros de distancia, se había descubierto el impresionante ejército de terracota a tamaño natural de Qin Shi Huang Di, el primer emperador de China. Los lugareños se felicitaron ante la aparición de aquellos pequeños «hombres de barro», que, según creían, les traerían «hordas de turistas occidentales».

Los arqueólogos identificaron fácilmente al propietario de aquellas fosas. Se trataba de Jing Di, cuarto emperador de la dinastía Han, que gobernó China entre 156 y 141 a.C., cuyo túmulo funerario, identificado desde hacía años pero que aún no ha sido excavado, se alza a un kilómetro de las fosas. Además, a unos 500 metros al este del túmulo de Jing Di se encuentra el enterramiento de su esposa, la emperatriz Wang.

En el área próxima a la tumba del emperador, los arqueólogos han desenterrado, durante más de veinte años de excavaciones, 81 fosas funerarias, de entre diez y más de cien metros de largo, y otras 31 fosas cerca del túmulo de la emperatriz. Cada uno de los mausoleos dispone de cuatro entradas y se encuentra orientado hacia el este.

El tiempo había hecho derrumbarse la parte superior de algunas de las fosas, destrozando las figuras que había debajo, pero muchas otras fosas se mantuvieron intactas y las estatuas se han conservado en su posición original. La mayoría de las 6.000 figuras halladas hasta la fecha componían un ejército en miniatura, dispuesto en formación, destinado a proteger a Jing Di y a su esposa en su viaje al Más Allá.

Estas efigies medían de 55 a 63 centímetros de alto y, curiosamente, no tenían brazos. Un agujero circular a cada lado del cuerpo indicaba el lugar donde en el pasado se situaron probablemente unos brazos de madera. Aunque claramente los cuerpos habían sido fabricados en serie, con moldes, las cabezas eran todas distintas, con expresiones faciales diferenciadas, de las que se han identificado hasta quince. La mayoría de figuras estaban desnudas, con sus órganos sexuales claramente definidos, pero algunas habían sido modeladas con largas faldas pintadas de rojo o naranja. Muchas conservaban todavía jirones de ropa en sus cuerpos, lo que indicaba que en su día lucieron brillantes y coloridos trajes de seda, en tonos rojos, azules y naranjas.

Entre este ejército marchando en formación, los arqueólogos descubrieron también algunas figuras femeninas, con su largo cabello primorosamente recogido en una cola de caballo. No se sabe por qué se dispusieron mujeres entre las tropas, pero algunos historiadores están convencidos de que los ejércitos Han disponían de unidades compuestas por guerreras que luchaban codo con codo con sus compañeros masculinos.

En las fosas también aparecieron miles de figuras de animales domésticos, como perros, ovejas, cabras y cerdos, también dispuestos en filas. Los estudiosos creen que representaban parte del contingente de provisiones necesario para abastecer a un gran ejército en marcha. También se descubrieron hornos, jarras repletas de grano y para vino, caballos y varios carros.

Los constructores

Cerca de los mausoleos imperiales, los arqueólogos desenterraron asimismo gran cantidad de moldes, lo que demuestra que las figuras fueron realizadas allí y después llevadas a las fosas, donde fueron colocadas por quienes trabajaban en las tumbas.

Años antes, en 1972, los arqueólogos sacaron a la luz en la misma zona un cementerio de enormes dimensiones, de 66.880 metros cuadrados, en el que aparecieron los restos de más de diez mil individuos. Muchos llevaban cadenas en el cuello y grilletes en muñecas y tobillos, y todos yacían amontonados en fosas comunes. Se cree que estas tumbas podrían pertenecer a las brigadas de trabajadores forzados que, según señalan algunos historiadores chinos de la época, como Ban Gu en su Historia de los Han, fueron empleados para construir los diversos mausoleos de los emperadores Han.

Para acercar al público este descubrimiento único, en 2007 se inauguró un moderno museo subterráneo que permite a los visitantes contemplar bajo sus pies, a través de vidrieras, este otro ejército de guerreros de Xian, no menos extraordinario que el del primer emperador.

Para saber más

Historia de China. J. A. G. Roberts. Valencia, 2008.

Tumba de Jing Di