El castillo de Neuschwanstein

El último castillo que mandó construir Luis II de Baviera se alza flotando sobre un desfiladero. Hoy forma parte de la ruta fascinante que recorre los grandes sueños arquitectónicos de aquel rey enamorado del arte

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17 de marzo de 2017

Castillos de Baviera

Cuando los muros del futuro castillo de Neuschwanstein empezaron a levantarse, Luis II de Baviera, con 18 años, ya había accedido al trono sucediendo a su padre Maximiliano II. El joven rey vivió sus primeros años de reinado ocupado con la alianza con Austria y la guerra contra Prusia. La derrota en esta contienda de 1867 supuso la sumisión de Baviera a los intereses prusianos en materia de política exterior y una decepción para el monarca y su concepción idealista del mundo.

Desilusionado con las circunstancias de su reinado, se fue retirando de la vida pública y cada vez pasaba más tiempo aislado. Las peculiaridades de su conducta y su singular personalidad hicieron levantar las sospechas sobre la salud mental del monarca, por lo que pasó los últimos días de su vida bajo supervisión médica. Murió ahogado supuestamente de forma accidental, pero rodeado de polémica porqué Luis II era un gran nadador.

Desde muy joven, el rey había mostrado su fascinación por las grandes fortalezas. El pequeño Luis II había frecuentado el valle en el que más tarde mandaría construir Neuschwanstein, donde entonces había las ruinas de dos castillos de la época medieval. Además de esta impresionante fortaleza, reconstruyó dos castillos más, el de Linderhof y el Palacio de Herrenchiemsee.

Sentía una gran admiración por Wagner y su obra, y ejerció las funciones de mecenas con el compositor alemán, por ello pidió al diseñador de los interiores del Castillo que se inspirase en algunas de las obras de Wagner.

Los 5 castillos más sorprendentes de Alemania

A pesar de su trágico y prematuro final, el legado de Luis II de Baviera mantiene un gran protagonismo en la actualidad. Los castillos que construyó son un gran atractivo turístico que completan la visita a un entorno de una majestuosa belleza natural. Hoy en día, el castillo de Neuschwanstein es uno de los monumentos alemanes más visitados del país.

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