Editorial: el poder de un dibujo

editorialmayo2012

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La batalla de Munfordville, librada en Kentucky en 1862, fue tan rápida y cruenta que difícilmente hubiera podido ser inmortalizada por las lentas y pesadas cámaras fotográficas de la época. Henri Lovie sí lo hizo, con lápiz y papel. Lovie era uno de los llamados «dibujantes especiales», los ilustradores que acompañaron a las tropas unionistas y confederadas durante la guerra de Secesión para dar fe de la contienda.

Este mes presentamos algunos de los dibujos de Lovie, apenas conocidos, y de sus valientes colegas. Su obra y las historias que subyacen detrás de su talento artístico fascinaron a Harry Katz, autor del reportaje «Esbozos del pasado». Katz ha invertido años en localizar los bosquejos y desentrañar las vivencias de aquellos creadores. «Los "especiales"intentaban retratar la guerra tal y como querían los editores, como exigían los generales y como esperaba el público, pero la cruel realidad se imponía –afirma–. La guerra y la muerte tenían que ser representadas con dignidad y respeto. Sin embargo, esta escena hace volar por los aires cualquier convención con su explosivo poder gráfico.»

Katz halló en una cita de Theodore Davis, otro artista que cubrió la guerra de principio a fin, la receta para ser un buen dibujante especial: «Una total indiferencia hacia la seguridad y comodidad propias, ser dado a pasar la noche en vela cual mochuelo y vigilar durante el día cual halcón, mantenerse con exiguo sustento, prestarse a cabalgar cuantas millas fuere necesario para esbozar un solo dibujo, que bien pudiera tener que rematarse de madrugada, sin más luz que la de la lumbre». Aquellos artistas tenían una misión. Al igual que sus sucesores, los corresponsales de guerra de las siguientes décadas, presenciaron y documentaron sobre el terreno un terrible conflicto para dar información a todos.