Carne de momia

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Cocinado para saciar el hambre en la eternidad, este costillar de ternera fue enterrado en un pequeño ataúd junto a los abuelos del faraón Tutankamón, en el Egipto de 1350 a.C. Ahora un estudio ha identificado la resina con la que se preservó la carne: savia de árboles emparentados con el pistacho.

Quizá se usase también como saborizante. «Este fragmento momificado tal vez desvele el origen de su uso gastronómico», dice Salima Ikram, coautora del estudio. Una variedad de esa resina ahumada, el mástique o almáciga, adereza hoy platos y bebidas en algunos países mediterráneos.