La batalla de Vitoria de 1813, la última contienda de la guerra de Independencia

Cuando el imperio napoleónico estaba a punto de desmoronarse, José Bonaparte sufrió en el País Vasco una decisiva derrota a manos del ejército mandado por el duque de Wellington

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«1813. La batalla decisiva, la ciudad liberada». Exposición: "1813. La batalla decisiva, la ciudad liberada"

Exposición: "1813. La batalla decisiva, la ciudad liberada"

Atuendo original de la época en que se libró la batalla de Vitoria, en 1813, en la exhibición montada para conmemorar los 200 años de la lucha.

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En el centro de la ciudad

En el centro de la ciudad

En el centro de Vitoria, en la plaza de la Virgen Blanca, encontramos un monumento en recuerdo de la Batalla de Vitoria acaecida en 1813.

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Miguel Ricardo de Álava

Miguel Ricardo de Álava

Este vitoriano era en 1813 un lugarteniente de confianza de Wellington. Temiendo un saqueo por la soldadesca, convenció al general británico para que le permitiese ocupar Vitoria con la caballería. Así evitó la terrible suerte que sufrió San Sebastián poco después

Foto: CC

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«1813. La batalla decisiva, la ciudad liberada» . Un mítico cañón

Un mítico cañón

El cañón dragón, un arma legendaria que se pudo admirar en la exposición montada en la capital de Álava con motivo del 200 aniversario de la batalla.

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«1813. La batalla decisiva, la ciudad liberada». Artillería de ambos bandos

Artillería de ambos bandos

En la exposición que conmemoraba el 200 aniversario de la contienda se expuso artillería original de ambos bandos, de las tropas inglesas y de las francesas.

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21 de junio de 2017

¿Cuánto sabes sobre Napoleón Bonaparte?

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La batalla de Vitoria, que se libró el 21 de junio de 1813, fue uno de los hechos históricos más relevantes acaecido en este territorio. entre las tropas francesas, al mando de José Bonaparte, que se había retirado de Madrid, y las tropas aliadas, dirigidas por Arthur Wellesley, duque de Wellington. El ejército aliado, formado por un conglomerado de tropas españolas, británicas y portuguesas, derrotó a los franceses en las cercanías de Vitoria, obligando a los franceses a retirarse hacia Pamplona.

Tras el desastre de la campaña de Rusia, Napoleón trató de frenar el avance de sus enemigos sobre la misma Francia. De ahí que pidiera a su hermano, José Bonaparte, que abandonara Madrid y acudiera en su ayuda solo cinco años más tarde de su colocación en el trono de España. José sabía ese era el fin del dominio napoleónico en España, pero quería al menos salvar todas las fuerzas que estaban desperdigadas por todo el territorio.

Así pues escogió la zona más llana de todo el País Vasco para descansar y agrupar a todas las tropas. El 19 de junio de 1813 el ejército francés compuesto por unos 70.000 hombres llegó a las cercanías de Vitoria, lo que ofreció una buena oportunidad para el ataque de los aliados comandados por el general inglés Wellington, que seguían la retirada de los franceses.

Un plan audaz pero arriesgado

Y así fue. Los 100.000 hombres: unos 46.000 británicos, 25.000 portugueses, 25.000 españoles y unos 7.000 de otras nacionalidades atacaron desde cuatro frentes distintos. El plan de Wellington era audaz, pero arriesgado, pues requería coordinar dichas columnas de ataque separadas por decenas de kilómetros.

Por fortuna para los aliados tanto José Bonaparte como el mariscal Jourdan creían que el enemigo todavía estaba lejos, no tomaron las precauciones de defensa necesarias y actuaron con demasiada calma. De hecho el propio José pasó la noche antes de la batalla con su amante, la marquesa de Montehermoso.

En 2013 una exposición reunió más de 400 piezas originales, algunas inéditas, en el bicentenario de la batalla de Vitoria, librada el 21 de junio de 1813

Tras una batalla feroz y no tan coordinada como hubieran preferido los aliados, las cuatro columnas acabaron cercando a los franceses. Estos, en desbandada, intentaron escapar por el extremo oriental de la llanada, rumbo hacia Pamplona. En el barrizal, los carruajes llenos de riquezas rapiñadas por los franceses se atascaron, lo cual provocó un caos que acabó en pánico entre las tropas imperiales. Sin embargo, la codicia de los aliados salvó a los huidizos.

Y es que el botín no era para nada despreciable. Hasta el propio rey José, tuvo que escapar a caballo y dejar su carruaje atrás (el célebre "equipaje del rey"), y con él documentos oficiales, óleos enrollados e incluso un orinal de plata.

El salvador de Vitoria

A este respecto Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, más conocido como el General Álava, se dirigió a su Vitoria natal con el fin de evitar el saqueo de la ciudad por parte de las tropas aliadas, que pretendían repartirse el cuantioso botín de guerra incautado por los franceses y que incluía obras de Tiziano y Rafael. Esta victoria fue decisiva para España porque supuso el final de la ocupación francesa en Vitoria y la posterior retirada y huida de las tropas napoleónicas de la península, pero también para Europa, ya que fue precursora de la batalla de Leipzig, la derrota más importante sufrida por Napoleón Bonaparte.