Alemania

Violencia extrema en el Neolítico centroeuropeo

Un estudio reciente sugiere que las masacres no eran hechos aislados sino frecuentes a comienzos del Neolítico, cuando aparecieron los primeros agricultores

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Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Lesiones severas infligidas en el cráneo de un niño de entre 3 y 5 años de edad poco antes o después de la muerte.

© PNAS / UNIVERSITY OF BASEL

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Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Fractura en la espinilla.

© PNAS / UNIVERSITY OF BASEL

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Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Fosa común de Schöneck-Kilianstädten

Lesión en el cráneo de un niño de ocho años de edad.

© PNAS / UNIVERSITY OF BASEL

27 de agosto de 2015

Qué contratiempo surgió en el centro de Europa a comienzos del Neolítico, cuando aparecieron los primeros agricultores? ¿Acaso estalló un conflicto entre las primeras comunidades agrícolas centroeuropeas? En diferentes sitios pertenecientes a la cultura de la cerámica de bandas (Linearbandkeramik, en alemán) se han observado signos de violencia extrema: traumatismos, mutilación y canibalismo. ¿Son el resultado de sacrificios rituales o de conflictos armados entre las comunidades prehistóricas? Un nuevo estudio, dirigido por el antrópologo alemán Kurt W. Alt, corrobora esta última teoría, tras analizar restos humanos de unos 7.000 años de antigüedad procedentes de la fosa común de Schöneck-Kilianstädten, descubierta en 2006 cerca de Frankfurt am Main. "Los resultados del estudio demuestran que los agresores prehistóricos utilizaron una violencia sin precedentes contra sus víctimas", señala la Universidad de Basilea en un comunicado.

Aniquilación de comunidades enteras

Los investigadores han examinado los restos esqueléticos de al menos 26 individuos, sobre todo varones, entre ellos hombres y niños. Se han detectado lesiones óseas causadas por flechas, pero también muchos signos de violencia en la zona de la cabeza, la cara y los dientes, algunos provocados en las víctimas poco antes o después de la muerte. Asimismo, los agresores les rompieron las piernas a las víctimas de forma sistemática, un claro indicio de tortura y mutilación intencionada. "Pocos restos femeninos han sido hallados, lo que indica que las mujeres no participaban activamente en la lucha y que posiblemente fueron raptadas por los agresores", expresa el comunicado. Según los autores del estudio, estas masacres no eran hechos aislados sino frecuentes a comienzos del Neolítico en el centro de Europa. "Los investigadores sugieren por tanto que el objetivo de esta violencia masiva y sistemática consistía en la aniquilación de comunidades enteras", concluye.