Londres

Violencia en Londinium

Un equipo de científicos ha analizado los restos de 39 individuos de la Londres romana, del siglo II d.C., y ha comprobado que murieron de forma violenta

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Quijada de un adulto joven con signos de haber sido roída por un perro mientras se hallaba en una fosa a cielo abierto. 

© MUSEUM OF LONDON

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Lesión producida mediante un golpe violento y con un objeto afilado. 

© MUSEUM OF LONDON

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Quijada con signos de violencia extrema producida mediante un golpe fuerte y con un objeto afilado. 

© MUSEUM OF LONDON

23 de enero de 2014

Un equipo de científicos del Museo de Londres y del Museo de Historia Natural de la misma ciudad ha analizado exhaustivamente los fémures y cráneos de 39 individuos, hallados en 1988 junto al antiguo arroyo de Walbrook -hoy un río subterráneo- y la muralla romana de Londres, y ha comprobado que pudieron pertenecer a víctimas del ejército romano, que utilizó sus cabezas como trofeos de guerra, o a gladiadores derrotados, aunque no hay evidencia de combates de gladiadores en la Londinium romana. Las conclusiones de esta investigación han sido publicadas este mes de enero en el diario Journal of Archaeological Science

Los restos probablemente fueron depositados entre los años 120 y 160 d.C. en una fosa anegada, según se ha podido saber mediante el análisis forense. El predominio de traumatismos y de varones adultos jóvenes indica que estos individuos probablemente murieron de forma violenta, les cortaron las cabezas y las depositaron en el lugar. Algunos individuos además presentan numerosas lesiones, sufridas a lo largo de sus vidas, que ofrecen una visión fascinante sobre las actividades violentas en la Londres romana, explica Heather Bonney, del Museo de Historia Natural. 

No hay evidencia de inestabilidad social, guerra u otros actos de violencia organizada en Londres durante el período en que datan estos restos humanos. Por tanto, tuvimos que buscar una línea de investigación alternativa basada en un minucioso análisis forense de las lesiones, que ha dado lugar a dos resultados: que eran gladiadores fatalmente heridos o víctimas de la caza de cabezas por parte de los romanos, una perspectiva tentadora. El punto de vista según el cual los romanos estaban sedientos de sangre goza de una amplia aceptación, pero ésta es la primera vez que tenemos pruebas de este tipo de actos violentos en Londres. El próximo paso en la investigación consiste en averiguar la procedencia de esta gente, observa Rebecca Redfern, coautora del estudio, del Museo de Londres.