Velázquez retrata a la familia de Felipe IV

El Museo del Prado analizó los últimos once años en la obra del genio sevillano, en que estuvo al servicio del rey Felipe IV y que representan su cumbre pictórica

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«Velázquez y la familia de Felipe IV». Las meninas, 1660

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Las meninas, 1660

Óleo sobre lienzo de Juan Bautista Martínez del Mazo. Es una de las obras de mayor tamaño de Velázquez y en la que puso un mayor empeño para crear una composición a la vez compleja y creíble, que transmitiera la sensación de vida y realidad, y al mismo tiempo encerrara una densa red de significados, lo que la ha convertido en una de las obras maestras de la pintura occidental que ha sido objeto de una mayor cantidad y variedad de interpretaciones. 

Foto: © DORSET-KINGSTON LACY, THE BANKES COLLECTION (THE NATIONAL TRUST) / MUSEO DEL PRADO

«Velázquez y la familia de Felipe IV». La infanta Margarita, en traje azul, 1659

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La infanta Margarita, en traje azul, 1659

Se trata de uno de los retratos realizados por el pintor español Diego Rodríguez de Silva y Velázquez más conocidos. Está realizado al óleo sobre lienzo y es uno de los numerosos retratos de corte que ejecutó Velázquez, quien pintó en otras ocasiones a la Infanta Margarita, casada a los quince años con su tío, Leopoldo I de Habsburgo, emperador de Austria. Los cuadros que se iban pintando de ella la muestran en diversas etapas de su niñez y adolescencia, y a través de ellos se informaba a Leopoldo de cuál era el aspecto de Margarita y cómo iba madurando, razón por la cual se enviaban a Viena.

Foto: © KUNSTHISTORISCHES MUSEUM WIEN, GEMÄLDEGALERIE / MUSEO DEL PRADO

«Velázquez y la familia de Felipe IV». La infanta María Teresa, 1653

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La infanta María Teresa, 1653

Óleo sobre lienzo de Diego Velázquez. La infanta María Teresa del Metropolitan Museum de Nueva York o revela la vuelta al hieratismo y distancia que el pintor había empleado en sus retratos con anterioridad, antes de su expresiva época romana.

Foto: © LENT BY THE METROPOLITAN MUSEUM OF ART, THE JULES BACHE COLLECTION, 1949 / MUSEO DEL PRADO

«Velázquez y la familia de Felipe IV». Camillo Massimo, 1650

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Camillo Massimo, 1650

Óleo sobre lienzo de Diego Velázquez, que se exhibe en la primera parte de la muestra. Hombre culto y gran protector de las artes, Camillo Massimi se consideraba amigo personal de Velázquez. En los momentos en que fue retratado contaba con 30 años de edad y era merecedor del cargo de Camarero Secreto o de Honor del Papa, por lo que le vemos con un hábito y bonete de color azul eléctrico. 

Foto: © DORSET-KINGSTON LACY, THE BANKES COLLECTION (THE NATIONAL TRUST) / MUSEO DEL PRADO

«Velázquez y la familia de Felipe IV». Felipe IV, 1654

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Felipe IV, 1654

Óleo sobre lienzo de Diego Velázquez. Este retrato y el que se encuentra en la National Gallery de Londres generaron un gran número de versiones, convirtiéndose en la imagen oficial de la última parte del reinado de Felipe IV. La paradoja es que, a pesar de la renuncia declarada del rey a verse envejeciendo, estas obras constituyen el grupo de retratos del monarca más numeroso que nos ha quedado.

Foto: © MUSEO DEL PRADO

«Velázquez y la familia de Felipe IV»

Velázquez retrata a la familia de Felipe IV

En la exposición Velázquez y la familia de Felipe IV celebrada en 2014 en el Museo del Prado se analizó por primera vez la actividad como retratista desarrollada por el gran maestro sevillano (Sevilla, 1599-Madrid, 1660) durante los once últimos años de su carrera al servicio del rey. También hubo un espacio para la continuación de esa labor por sus sucesores Juan Bautista Martínez del Mazo, su yerno, y Juan Carreño, durante las décadas de 1660 y 1670.

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Fotografías

La muestra reunió 29 obras que representan el conjunto más importante de retratos realizados en la corte española durante el período al que pertenece Las Meninas (1656), una de las cumbres de su pintura que, aunque no estuvo presente en el espacio expositivo, sí lo hizo la copia realizada por Martínez del Mazo, procedente de Kingston Lacy, una mansión campestre en Inglaterra, y que se expuso al público por primera vez en España.

De la fuerza expresiva al hieratismo

El comienzo de la exposición se situó durante la segunda estancia de Velázquez en Roma, en 1650, donde realizó una docena de retratos de la corte papal de una fuerza asombrosa. La muestra reunió cuatro de los seis que perduran, entre ellos una versión del célebre retrato de Inocencio X que el pintor se llevó a Madrid y que nunca se había expuesto en España.

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Fotografías

La segunda sección documentó el regreso de Velázquez a la capital en 1651, tras la insistencia del rey Felipe IV, acaso el monarca con mayor conocimiento en pintura de la historia. Esta vuelta a la corte, caracterizada por el hieratismo en su pintura, constituye el núcleo central de la muestra, ya que incluye los retratos reales que pintó Velázquez hasta su muerte, entre ellos Felipe IV, La infanta María Teresa, La reina Mariana de Austria o aquellas procedentes del Kunsthistorisches Museum de Viena como La infanta María Teresa, El príncipe Felipe Próspero y La infanta Margarita, en azul y oro. La exposición finalizó con ejemplos del retrato cortesano posterior a Velázquez, de la mano de Martínez del Mazo y Carreño.

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