Una cultura desconocida aflora al sur de Perú

Unos arqueólogos polacos han descubierto una necrópolis con más de 150 tumbas al norte del desierto de Atacama

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Proyecto Tambo

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Vista del valle del río Tambo, un oasis rodeado por las arenas del desierto de Atacama. 

© PROYECTO TAMBO

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Cadáver momificado de forma natural con cañas situadas en los oídos que sobresalían de la superficie para comunicarse con los vivos. 

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Un esqueleto junto a un arco. 

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Proyecto Tambo

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Una porra de cobre hallada durante las excavaciones. 

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Proyecto Tambo

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Una arqueóloga retira la arena y el polvo volcánico de una tumba. 

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Detalle de una botella con motivo antropomórfico. 

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Ajuar funerario de una de las tumbas. 

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Proyecto Tambo

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Ajuar funerario de una de las tumbas.

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Proyecto Tambo

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Piruros encontrados en una de las tumbas.

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Proyecto Tambo

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El equipo arqueológico peruano realiza sus investigaciones en el delta del río Tambo, que desemboca en el Pacífico. 

© PROYECTO TAMBO

Unos arqueólogos polacos han descubierto una necrópolis con más de 150 tumbas al norte del desierto de Atacama

En 2011, durante una investigación arqueológica en el extremo sur de Perú, un equipo polaco-peruano detectó algunos hallazgos superficiales, como huesos o fragmentos de cerámica, según explican algunos de sus integrantes, de la Universidad de Wroclaw, a Historia National Geographic. Los sondeos arqueológicos, efectuados en 2012, confirmaron que se trata de una extensa necrópolis prehispánica, con un contexto funerario muy característico y hasta la fecha desconocido, añaden. Esta necrópolis, situada al norte del desierto de Atacama, consta de más de 150 tumbas pertenecientes a una comunidad o cultura desconocida, que ha sido fechada entre el 350 y 700 d.C., es decir, anterior al desarrollo de las culturas huari y tiahuanaco en esta zona de clima tan árido.

Se han descubierto múltiples entierros, depósitos de ofrendas con cráneos y cerámica y vestigios de fogatas que pudieron ser utilizadas durante las ceremonias. Los cadáveres estaban enterrados en posición fetal o extendidos. Sobre los cuerpos se han documentado fragmentos de tejidos de algodón carbonizados que formaban fardos funerarios. Sobre algunos cuerpos también se ha podido constatar la presencia de fragmentos de estera y de redes de pesca, explican los investigadores, dirigidos por Józef Szykulski. La pesca y recolección de moluscos constituía uno de los medios de subsistencia de este grupo.

Las condiciones climáticas del desierto de Atacama han favorecido la conservación de la materia orgánica: canastas, esteras, cajitas y collares de madera, calabazas, conchas, tejidos, un esqueleto de una llama e incluso restos de cabello humano. Algunas personas, probablemente representantes de la élite, estaban enterradas con adornos de cobre y collares de turquesa. En el caso de los varones, además, con arcos relativamente pequeños y mazas de piedra con remates de cobre. Destaca también un carcaj con flechas de madera y puntas de obsidiana, agregan. La cerámica hallada, con uso de engobe, no presenta decoración.

Sus creencias religiosas son un enigma. Los arqueólogos sólo han hallado una figurilla de cerámica cuya función desconocen, pero en cambio han identificado unas cañas situadas verticalmente en los oídos de los difuntos que sobresalen de la superficie. La posición de estas cañas nos sugiere que debieron servir para que los muertos se comunicaran con los vivos, concluyen.