IMAGEN DE LA SEMANA

Un retiro entre las montañas

Machu Picchu

Machu Picchu

© KYODO / AP PHOTO / GTRES

5 de octubre de 2015

El antiguo poblado de Machu Picchu, emplazado a casi 2.500 metros sobre el nivel del mar, es una obra maestra de la arquitectura y de la ingeniería civil. Su sistema de drenaje, por ejemplo, ha evitado inundaciones y derumbes, tan habituales en otras zonas de Perú durante las lluvias intensas y las riadas. Por otro lado, la ciudad de piedra está perfectamente integrada en el paisaje, en completa armonía con su entorno. Su construcción se remonta a mediados del siglo XV, cuando la sociedad incaica se encontraba en su apogeo, pero la llegada de los españoles debió de precipitar su abandono. Sobre su función prevalece la teoría de que fue una residencia de descanso para el inca Pachacútec, donde se celebraron reuniones diplomáticas y ceremonias religiosas. "Es demasiado grande para ser un asentamiento local y demasiado pequeño e inadecuado para ser un centro administrativo del Imperio inca", arguye Brenda Bradley, de la Universidad George Washington. La doctora Bradley y un equipo de investigadores secuenciarán por primera vez el ADN antiguo de más de 170 individuos que fueron enterrados en Machu Picchu, según ha informado recientemente la Universidad George Washington. Los resultados aportarán información sobre los antiguos residentes de Machu Picchu, sus líneas ancestrales y lugares de procedencia. "El colonialismo introdujo enfermedades y probablemente eliminó una gran diversidad genética", sostiene Bradley. "Tenemos la oportunidad de conocer la diversidad genética que había antes del colonialismo", añade.