Un equipo de españoles descubre un centro ceremonial inca

La ciencia arqueológica no tenía constancia de estas ruinas, asociadas al reino incaico de Vilcabamba y situadas en el distrito homónimo, al noroeste de Cuzco

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Mars Gaming Expedition

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Miguel Gutiérrez Garitano, historiador, escritor y explorador, dirige el proyecto Mars Gaming Expedition.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

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Los expedicionarios avanzan junto al lecho de un río.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

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Los exploradores ascienden por la ladera vertiginosa de una montaña.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

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Núcleo del centro ceremonial inca.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

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Marcos Janer, uno de los alpinistas, explora el interior de una cueva de la necrópolis inca.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

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Restos óseos hallados en una cámara sepulcral.

Foto: Rafael Gutiérrez Garitano / Mars Gaming Expedition

27 de octubre de 2015

Un equipo de investigadores españoles ha localizado "un importante centro ceremonial inca en los Andes peruanos" que forma parte de "un enorme yacimiento" cuya magnitud aún se desconoce, según informan los miembros de la Mars Gaming Expedition, como se denomina la expedición, en una nota de prensa difundida el pasado 19 de octubre. La ciencia arqueológica no tenía constancia de estas ruinas, asociadas al reino incaico de Vilcabamba y situadas en el distrito homónimo, en la provincia de La Convención, a unos 150 kilómetros al noroeste de Cuzco. "Rut Jimémez, la geóloga del equipo, detectó una serie de recintos rectangulares durante un estudio con imágenes de satélite", declara Miguel Gutiérrez Garitano, historiador, escritor y explorador, quien dirige el proyecto junto con su hermano Rafael, fotógrafo de profesión. "Después de analizar las estructuras no me cabía duda de que eran de procedencia inca, formadas por un edificio tipo kallanka, de 22 metros de longitud, y un mínimo de cinco edificios más pequeños situados en torno a una plaza o kancha. Se trataba de la clásica distribución adoptada por algunos centros ceremoniales", agrega. El estudio de teledetección prosiguió con el hallazgo, por parte del arqueólogo Iñigo Orue, de "hasta 55 posibles recintos e incluso una plataforma monumental de unos 50 metros de largo", según explica Miguel Gutiérrez a este medio.

El proyecto de investigación se ha desarrollado en los últimos cuatro años, pero los trabajos sobre el terreno se han efectuado recientemente con unos resultados que "han dejado cortas nuestras estimaciones". Los exploradores españoles ascendieron por la ladera vertiginosa de una montaña y fotografiaron vestigios incas como tambos o posadas para alojar a los participantes de los ritos, además de calzadas, escaleras, gradas, plataformas y cuevas acondicionadas. "Cerca de la cumbre descubrí los recintos rectangulares adosados, en los que sospechamos que se realizaba el último paso del rito de la Capacocha", revela Miguel Gutiérrez. "Este ritual, en el que se sacrificaban doncellas vírgenes entre otros individuos, se llevaba a cabo para prevenir hambrunas, o desastres naturales, en festivales señalados o ante la muerte del Inca", añade. Carmen Martín Rubio, experta en el mundo andino y asesora histórica del proyecto, corrobora esta teoría. "La presencia de una plataforma en el pico de la montaña indica que muy probablemente se hayan hecho en ella ofrendas de niños y niñas en períodos de sequía, denominadas Capacocha", expresa la historiadora, quien durante años ha estado implicada en la búsqueda de Vilcabamba la Grande, la capital del último reino inca independiente.

Por otro lado, el equipo de la Mars Gaming Expedition también ha descubierto "una enorme necrópolis inca con decenas de tumbas situadas en cuevas", a una altura de unos 3.700 metros. Los enterramientos fueron saqueados tiempo atrás, pero la extensión del yacimiento, de una hectárea, "nos da esperanzas de encontrar alguna tumba intacta". Martín Rubio sostiene que los muertos "pertenecían al reino neoinca de Vilcabamba y que fueron enterrados en cuevas para ocultarlos de la posible vista de los españoles, con quienes estaban en guerra". El proyecto de exploración cuenta con la conformidad del Ministerio de Cultura de Perú, pero necesita "ayuda institucional o de empresas privadas" para seguir avanzando.