Inglaterra

Un amuleto contra la brujería

Botella contra la brujería

Botella contra la brujería

© NEWARK AND SHERWOOD DISTRICT COUNCIL

Una botella que pudo contener uñas, cabello y orina fue enterrada en el siglo XVIII frente a una casa para proteger a sus dueños de un posible maleficio

Un equipo de arqueólogos ha hallado una botella de vidrio del siglo XVIII, que pudo servir como amuleto contra la brujería, durante una excavación en Newark, en el centro de Inglaterra, según han informado recientemente las autoridades del distrito de Newark y Sherwood, que están construyendo el Centro Nacional de la Guerra Civil en el lugar del hallazgo. Estas botellas -witch bottles, en inglés- se utilizaron como amuletos, al menos, desde mediados del siglo XVII, durante las cazas de brujas que se llevaron a cabo en Inglaterra.

Durante la primera guerra civil que padeció Inglaterra, Matthew Hopkins, un cazador de brujas, recorrió el este del país y acusó de brujería a centenares de personas, que fueron ejecutadas porque supuestamente mantenían encuentros con el diablo. El pueblo, por su parte, necesitaba un chivo expiatorio para justificar los crecientes conflictos sociales. Se utilizaron amuletos para contrarrestar los maleficios de las brujas, entre ellos una botella de vidrio que contenía los restos orgánicos de la persona que había sido hechizada. La botella se enterraba en el rincón más alejado de la vivienda.

La botella de vidrio, de 15 centímetros de altura y de color verde, se encuentra intacta. Los expertos creen que antiguamente pudo contener diferentes restos orgánicos como uñas, cabello e incluso la orina de su propietario o propietarios, que la depositaron posiblemente junto a la entrada de la casa. A menudo nos olvidamos de que la superstición formaba parte de la vida diaria de la gente. Las personas creían que al esconder semejantes objetos personales recibirían protección frente a las fuerzas malignas, explica el arqueólogo Will Munford, de Pre-Construct Archaeological Services Ltd. La botella formará parte de la colección del futuro Centro Nacional de la Guerra Civil en Newark.