Tras la pista de los muertos del Gran Ejército Vikingo

Tras realizarse una nueva datación con radiocarbono, todo parece indicar que, la considerada una fosa común descubierta en 1980 en Inglaterra, puede tratarse de un enterramiento vikingo

7 de febrero de 2018

Entre 1980 y 1986, una excavación en las inmediaciones de la iglesia de St. Wystan, en Repton, Inglaterra, se descubrió un depósito de huesos que bajo un montículo de guijarros, contenía los restos de al menos 264 personas.

De todas ellas, un 20% eran mujeres. Entre los huesos había armas y artefactos vikingos, incluyendo un hacha, varios cuchillos y cinco centavos de plata que datan entre los años 872 y 875. El otro 80% de los restos eran de hombres, en su mayoría de entre 18 y 45 años, y varios mostraban señales de violencia.

Durante las excavaciones, todo apuntaba a la asociación del entierro con el Gran Ejército Vikingo, pero de manera confusa las fechas iniciales de la datación por radiocarbono sugerían todo lo contrario. El conjunto de huesos encontrado parecía contener una mezcla de huesos procedentes de épocas diferentes, lo que significaba que no todos debían pertenecer a la era Vikinga.

Según cuentan las crónicas anglosajonas, el Gran Ejercito Vikingo invernó en Repton entre los años 873 y 874

Sin embargo, ahora las nuevas dataciones se muestran más consistentes y parecen indicar que los huesos proceden de sola un sola fecha correspondiente al último cuarto del siglo IX.Y según cuentan las crónicas anglosajonas, el Gran Ejercito Vikingo invernó en Repton entre los años 873 y 874, provocando incluso, en sus incursiones en la gran isla británica el exilio del rey del entonces conocido como el Reino de Mercia.

Bajo la iglesia de San Wystan

En el yacimiento se han encontrado, además del conjunto de las osamentas de las 264 personas, una tumba doble. Esta contenía los huesos de dos hombres, uno de los cuales fue enterrado con un colgante del martillo de Thor, una espada vikinga y otros artefactos. Había recibido numerosas lesiones letales (incluido un gran corte en el fémur izquierdo) las cuales provocaron su muerte. Curiosamente, un colmillo de jabalí había sido colocado entre sus piernas, lo que sugiere a los investigadores que su pene y, o, testículos, pudieron haber sido cercenados con motivo de la herida en el fémur, y dicho colmillo se encontraba en el lugar para reemplazar en el otro mundo lo que había perdido.

Respecto a las dataciones iniciales, la investigadora de la Universidad de Bristol, Cat Jarman, autora principal del estudio declara que: "las fechas previas obtenidas por radiocarbono se vieron afectadas por algo que los científicos conocen como el “efecto de yacimientos marinos”, lo que los hizo parecer demasiado viejos. Cuando comemos pescado u otros alimentos marinos, incorporamos carbono en nuestros huesos que es mucho más antiguo que el que se encuentra en los alimentos terrestres. Esto puede dar lugar a dataciones erróneas, las cuales han de corregirse estimando la cantidad de mariscos que comió cada individuo”, añade la investigadora.

Utilizando una metodología más sofisticada, Jarman y su equipo llegaron, en esta nueva ocasión, a obtener unos resultados acordes a los registros históricos del Gran Ejército Vikingo en Inglaterra. Y "aunque estas dataciones no prueban inequívocamente que los cuerpos encontrados pertenecieron a miembros del Gran Ejército Vikingo, ahora parece muy probable”, añade Jarman.

Los vikingos en Inglaterra

Además de la tumba de los dos hombres y el conjunto de huesos de 264 personas, otra tumba encontrada en las inmediaciones puede secundar la presencia de los vikingos en la zona.

Se trata del enterramiento de cuatro jóvenes de entre 8 y 18 años, los cuales fueron enterrados en una tumba junto a una mandíbula de oveja a sus pies. La tumba fue colocada cerca de la entrada a la fosa común. Al menos dos de los menores tienen signos de lesión traumática. Los arqueólogos sugirieren que puede tratarse de una tumba ritual, acorde a los relatos que narran los sacrificios humanos que los vikingos realizaban en aras de que los sacrificados acompañaran a los muertos en el otro mundo. Las nuevas fechas de datación por radiocarbono ahora pueden ubicar también este entierro en un período comprendido entre los años 872 y 885.

"La fecha de los huesos de los esqueletos encontrados en Repton son muy importantes ya que sabemos muy poco acerca de los primeros incursores vikingos que pasaron a formar parte del considerable asentamiento escandinavo de Inglaterra" dice la investigadora. Además, "nuestro estudio muestra cómo se pueden usar nuevas técnicas para reevaluar antiguas pruebas y fósiles para finalmente resolver misterios centenarios", concluye.

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