Tarragona rinde homenaje a Augusto

Augusto

Augusto

© ANNA SERRANO / HEMIS.FR / GTRES

El festival Tarraco Viva conmemora el bimilenario de la muerte de Augusto, el primer emperador del Imperio romano, quien fundó una civilización mediterránea

Del 5 al 25 de mayo de 2014, Tarragona celebra la de decimosexta edición de Tarraco Viva, un festival cultural internacional dedicado y especializado en la divulgación histórica de época romana que en las dos últimas ediciones ha recibido más de 100.000 espectadores. En esta ocasión se conmemora el bimilenario de la muerte de Augusto (63 a.C.-14 d.C.), el primer emperador del Imperio romano, quien en efecto visitó Tarraco en el año 26 a.C. y permaneció en la ciudad hasta el año siguiente debido a una enfermedad. La ciudad que floreció durante el mandato de Augusto le rinde homenaje 2.000 años después mediante una completa programación que se desarrolla principalmente en espacios monumentales o arqueológicos relacionados con la época romana. Los espacios y las calles no se adornan ni se decoran, sino que la ciudad se muestra tal como es o como ha llegado a ser.

El reinado de Augusto corresponde a un momento especialmente brillante en la cultura de la humanidad. Se trata del único período en la historia del Mediterráneo en que todas sus riberas estuvieron unidas y progresaron conjuntamente. Se formó una primera idea de lo que constituye hoy Europa, basada en una red de ciudades enlazadas por vías terrestres y marítimas en torno al Mediterráneo. Augusto introdujo profundas reformas en todos los campos de la actividad pública con tanta visión que son la base de nuestro mundo actual, dice Isabel Rodà, de la Universitat Autònoma de Barcelona. La época es mucho más interesante que el personaje: es la de Virgilio, Propercio y Séneca Padre, la de un proceso de embellecimiento urbano sin comparación en nuestro ámbito, la de un florecimiento cultural bien productivo y, sobre todo, la de una vida cívico-política que hoy bien valdría tener en cuenta en algunos aspectos, dice Antonio Monterroso, de la Universidad de Córdoba. Por supuesto que la personalidad de Augusto tenía dos caras, que parecían mirarse, como Janus, en direcciones opuestas; el padre de familia afectuoso también era un lascivo inveterado; el romano de vida sencilla se hacía construir villas de vacaciones secretas; su lealtad a los amigos le impedía ver sus defectos y crímenes; el padre amante a veces se comportaba como un matón: el culto mecenas de las artes podía ser un asesino despiadado en temas políticos, dice Anthony Everitt en Augusto. El primer emperador.

El programa de esta edición incluye las siguientes actividades: la reproducción a escala del altar y monumento Ara Pacis y de la escultura de Augusto de Prima Porta en la exposición Augusto, una civilización mediterránea; talleres de recreación de cocina y vino, charlas y presentaciones de productos que ya se encontraban en las cocinas romanas; recreaciones históricas sobre la vida y obra del creador del Imperio romano o de su esposa Livia; recreaciones históricas protagonizadas por el primer cuerpo de bomberos de Roma; recreaciones históricas sobre la hechicería y la superstición en época de Augusto; una demostración especializada y científica sobre el combate de los gladiadores romanos, a cargo del Istituto Ars Dimicandi; la historia de Friné, una prostituta en el lecho de Augusto; talleres en los que el público puede participar; charlas, conferencias y lecturas dramatizadas; e incluso itinerarios a pie por la antigua Tarraco o visitas a algunos de los monumentos más importantes de los alrededores: el mausoleo de Centcelles, el Acueducto de les Ferreres y la Torre de los Escipiones.