IMAGEN DE LA SEMANA

Simetría y armonía

La Rotonda

La Rotonda

© ARCHIVIO DELLA FAMIGLIA VALMARANA / FONDAZIONE LA ROTONDA

12 de octubre de 2015

A mediados del siglo XVI, durante el Cinquecento italiano, el eclesiástico Paolo Almerico sirvió de forma sucesiva a los papas  Pío IV y Pío V. Cuando retornó a Vicenza, su ciudad natal, vendió el palacio familiar y se hizo construir una mansión en un lugar retirado, sobre una colina a las afueras de la ciudad. El proyecto fue ejecutado por Andrea Palladio, un arquitecto brillante que diseñaba palacios urbanos y villas campestres. Las pretensiones de Almerico no eran demasiado elevadas, buscaba un espacio de meditación y retiro en plena naturaleza. Palladio ideó una villa funcional pero sofisticada, perfectamente integrada en el paisaje.
La Rotonda se denomina así porque se trata de un edificio cuadrado, completamente simétrico, inscrito en un círculo o redonda. En cada una de las cuatro fachadas se abre un pórtico decorado con esculturas de la mitología griega y accesible a través de amplias escalinatas. El resultado es una arquitectura abierta, con vistas al campo y a la ciudad, a la naturaleza y a la civilización. El remate del edificio en forma de cúpula, con un óculo central inspirado en el Panteón romano, fue obra de Vincenzo Scamozzi, pues Palladio falleció en 1580, dejando la obra incompleta. La Rotonda o Villa Capra, como también se la conoce, es una obra maestra de la arquitectura universal, cuya influencia se ha perpetuado a lo largo de los siglos. El paladianismo ha inspirado edificios tan célebres como Monticello, la antigua residencia de Thomas Jefferson, o la Casa Blanca en Washington, inspirada por el paladianismo irlandés.