Burgos

Siempre juntos, en la vida y en la muerte

Hace casi 6.000 años, una comunidad neolítica que vivió en la actual provincia de Burgos permaneció unida y cohesionada para sobrevivir

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Un abrazo para la eternidad

Un abrazo para la eternidad

Esqueletos abrazados que se encontraban en el nivel inferior.

Foto: Manuel Rojo Guerra

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Ofrendas

Ofrendas

Cuentas de piedra de un collar, espátulas votivas y otras ofrendas halladas en el nivel superior.

Foto: Manuel Rojo Guerra

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Tumba megalítica

Tumba megalítica

Recreación del túmulo que sellaba la sepultura del Alto del Reinoso, en la provincia de Burgos.

Gráfico: Héctor Arcusa Magallón

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Osario

Osario

Osario del nivel inferior.

Foto: Manuel Rojo Guerra

Hace casi 6.000 años, una comunidad neolítica que vivió en la actual provincia de Burgos permaneció unida y cohesionada para sobrevivir

Un equipo de investigadores de diferentes universidades europeas ha analizado los restos óseos de la tumba neolítica del Alto del Reinoso, situada entre Monasterio de Rodilla y Fresno de Rodilla, en la provincia de Burgos. La tumba megalítica y el osario que contenía salieron a la luz años atrás, con motivo de unos trabajos agrícolas que destruyeron el túmulo que sellaba la tumba, pero que a la vez propiciaron su hallazgo. Las excavaciones arqueológicas de 2006 y 2007, desarrolladas por la Universidad de Valladolid, demostraron que no era una tumba cualquiera. En el nivel superior había un paquete de huesos desarticulados y reordenados, junto a diversas ofrendas como las cuentas de piedra de un collar o espátulas votivas. Y en el nivel inferior había...

"Unos diez individuos en perfecta conexión anatómica: tres de ellos en fila y perfectamente alineados unos detrás de otros; y dos de ellos abrazados. Curiosamente, estos dos individuos, hombre y mujer, estaban emparentados por vía materna", explica Manuel Rojo, de la Universidad de Valladolid, a Historia National Geographic. Rojo es el principal arqueólogo y coordinador de este estudio, publicado recientemente en Plos One y en el que también participan la Universidad de Basilea y la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras.

La tumba megalítica del Alto del Reinoso ha sido datada por radiocarbono entre el 3700 y el 3600 a.C. Fue utilizada por una comunidad con un estrecho parentesco y a lo largo de un período de al menos cien años, es decir, durante unas tres o cuatro generaciones. "Perteneció a una sociedad agrícola y ganadera que permaneció unida y cohesionada para controlar sus recursos de forma muy eficiente", expresa Rojo. "Los análisis de estroncio revelan que únicamente tres individuos pasaron una parte de su existencia en algún lugar alejado del entorno de la tumba y especialmente dos de ellos debieron de pasar su infancia lejos del lugar. Por tanto, la mayoría desarrolló toda su vida dentro del grupo y participando de sus actividades subsistenciales", agrega.

Los investigadores creen que, en su origen, la tumba colectiva fue una especie de "casa de los muertos", algo así como una cabaña construida con materiales vegetales que protegía a los difuntos. Finalmente fue desmontada y convertida en un monumento funerario, rematada con una pila de piedras que selló su contenido durante miles de años, hasta que fue descubierta accidentalmente por un agricultor. Resulta paradójico que fuera un agricultor del siglo XXI quien descubriera la sepultura de unos agricultores del siglo XXXVII a.C.