Fiebre tifoidea: la epidemia que asoló México en el siglo XVI

La llegada de los europeos a América produjo entre los indígenas infecciones difíciles de identificar. El llamado brote cocoliztli, que fue devastador para las poblaciones indígenas, pudo tener su origen en la introducción por parte de estos de la bacteria Salmonella enterica.

Salmonella enterica

Salmonella enterica

Foto: Pixabay / SINC
El descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492, el primer viaje de Colón a las Indias

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La llegada de los europeos al nuevo mundo Nuevo Mundo entrado el siglo XV no fue exclusiva de la raza humana. Con aquellos marinos y conquistadores que cruzaron el Atlántico y en sus barcos, -en ocasiones lugares donde las condiciones higiénicas debían brillar por su ausencia- viajaban como polizones los que serían los responsables de realizar una conquista paralela a la que los pueblos europeos hicieron del continente, solo que en este caso, la empresa tendría lugar a una escala menor.

Con los europeos, los virus y bacterias que habían evolucionado en el seno del viejo continente durante siglos, tuvieron la oportunidad de arribar a las costas americanas para, campando a sus anchas, causar estragos como nunca antes. Así, estos introdujeron enfermedades infecciosas que con brotes sucesivos en muchas regiones de América y que se dilataron hasta bien entrado el siglo XIX, causaron una alta mortalidad y contribuyeron al colapso demográfico de muchas poblaciones indígenas.

Investigadores han logrado recuperar los genomas de Salmonella enterica en los dientes de diez indígenas enterrados en un cementerio tras sufrir una epidemia

La viruela, el sarampión, las paperas y la gripe son algunas de las enfermedades que se contagiaron tras la llegada de los europeos. Sin embargo, se desconocen aún las patologías responsables de muchas epidemias del continente americano en el período de contacto temprano, que han sido objeto de debate científico durante más de un siglo.

Según informa la agencia de noticias SINC, ahora, un equipo de investigadores ha logrado recuperar los genomas de Salmonella enterica en los dientes de diez indígenas enterrados en un cementerio tras sufrir una epidemia en el siglo XVI en México. Según el estudio, que se publica en la revista Nature Ecology & Evolution, se trata de la primera evidencia de la aparición de la salmonela en América. Esta epidemia pudo haber sido introducida por los europeos y tuvo un efecto devastador.

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"Nuestro estudio representa un primer paso hacia una comprensión molecular del intercambio de enfermedades en la era de contacto en México. La epidemia ocurrida en 1545 en Teposcolula-Yucundaa es considerada como una de las más devastadoras en la historia del Nuevo Mundo”, recalcan los autores del estudio liderado por el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en Alemania.

Cómo estudiar enfermedades del pasado

La identificación de patógenos causantes de enfermedades infecciosas a partir de restos humanos arqueológicos es difícil porque la mayoría no deja huellas esqueléticas. Fue por ello que el equipo dirigido por Åshild Vågene, utilizó una nueva técnica de detección llamada Megan Alignment Tool (MALT) para identificar las secuencias de ADN de salmonela en los dientes de las víctimas.

La identificación de patógenos causantes de enfermedades infecciosas a partir de restos humanos arqueológicos es difícil porque la mayoría no deja huellas esqueléticas

Hasta ahora, la documentación histórica había permitido detectar los síntomas de la epidemia conocida como cocoliztli -"pestilencia" en el idioma náhuatl- y que había permitido argumentar que el brote se debía a alguna forma de fiebre tifoidea o entérica. Sin embargo la identificación de Salmonella enterica, la bacteria que causa la fiebre tifoidea, parece indicar sin lugar al equívoco, que esta fue la culpable.

Antes de la conquista de los europeos, las poblaciones indígenas no habían estado expuestas a esta bacteria, que sí estuvo presente en Europa durante la Edad media. Por lo tanto, los habitantes de México, cuyos sistemas inmunológicos no estaban preparados para recibir a aquellos nuevos patógenos, fueron tremendamente vulnerables a la infección tras la llegada europea, lo que podría explicar las altas tasas de mortalidad de cocoliztli.

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Este patrón se refleja en el intercambio de múltiples enfermedades -como la viruela, la gripe y el sarampión- entre estadounidenses y europeos en los siglos posteriores al primer contacto. Al igual que la fiebre tifoidea, muchas de estas enfermedades no dejan rastros de esqueleto, pero los científicos esperan que la nueva técnica MALT pueda ayudar en el futuro a identificar los virus de ADN y los patógenos bacterianos que causaron algunas de ellas.

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