Guatemala

Sacan a la luz dos altares mayas en Guatemala

Estaban integrados en dos edificios que funcionaron como centros políticos, religiosos y sociales hasta que se cumplió un ciclo y fueron desacralizados y enterrados

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Nixtun-Ch'ich'

Nixtun-Ch'ich'

Excavaciones arqueológicas en el sitio de Nixtun-Ch'ich', junto al lago Petén Itzá, al norte de Guatemala. 

© ADOLFO COLOCH / PROYECTO ITZÁ

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Nixtun-Ch'ich'

Nixtun-Ch'ich'

Restos de uno de los altares hallados en el sitio de Nixtun-Ch'ich'. 

© TIMOTHY PUGH / PROYECTO ITZÁ

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Nixtun-Ch'ich'

Nixtun-Ch'ich'

Quemador de incienso que representa la cabeza de Itzamná. 

© DON RICE / PROYECTO ITZÁ

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Nixtun-Ch'ich'

Nixtun-Ch'ich'

Una de las tortugas esculpidas que formaba parte de uno de los altares.

© TIMOTHY PUGH / PROYECTO ITZÁ

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Nixtun-Ch'ich'

Nixtun-Ch'ich'

Escultura que representa la cabeza de un reptil. 

© TIMOTHY PUGH / PROYECTO ITZÁ

25 de junio de 2014

Un equipo arqueológico dirigido por Timothy Pugh, de la Queens College de Nueva York, ha excavado dos altares mayas, en 1995 y 2013 respectivamente, en el sitio de Nixtun-Ch'ich', junto al lago Petén Itzá, en el departamento de Petén, al norte de Guatemala. Los dos altares estaban integrados en las salas de sendos edificios construidos uno al lado del otro y que funcionaron como casas consistoriales, es decir, eran espacios utilizados con fines políticos, religiosos y sociales. Hemos recuperado más de 100.000 piezas procedentes del sitio, la mayoría restos de cerámica y herramientas de piedra. También hemos hallado algunos objetos especialmente fascinantes, la mayoría asociados a las casas consistoriales, explica Pugh a Historia National Geographic. En particular, dos esculturas en forma de tortuga, cada una asociada a un altar. Estas figuras representaban el orden en el tiempo y el espacio, opuesto al caos primordial. Los altares en forma de tortuga también estaban asociados a un período del calendario maya compuesto por 13 ciclos de 7.200 días, añade. Han aparecido, además, esculturas de reptiles y aves (loros), que antiguamente decoraron las fachadas de los edificios, y la escultura de un falo en una de las salas. 

Un quemador de incienso

Una de las piezas más destacadas consiste en un quemador de incienso que representa la cabeza de Itzamná, un dios creador asociado con el conocimiento esotérico, el sacerdocio, la escritura y probablemente el chamanismo. El quemador, que fue alimentado con copal, caucho y otras materias, fue utilizado como un medio para entrar en contacto con esta divinidad. El sitio de Nixtun-Ch'ich' fue fundado alrededor del año 1100 a.C. y permaneció ocupado, a lo largo de diferentes fases, hasta 1734. A finales del Período Clásico se construyó en el recinto la segunda cancha de juego de pelota más grande de la región maya. Tras el colapso de esta civilización se construyeron los dos edificios que funcionaron como casas consistoriales. No puedo decir con seguridad que las dos salas fueran utilizadas por las élites locales al mismo tiempo, pero sí que puedo afirmar que fueron soterradas a la vez, sostiene Pugh. Los mayas creían que todas las cosas vivían y morían, todos los espacios estaban imbuidos de un espíritu y algunos eran más sensibles que otros. En el Período Posclásico, cuando había transcurrido un ciclo de tiempo y un espacio llegaba a su fin, éste se profanaba, quemaba, se cubría con otro edificio e incluso se podía llegar a enterrar. La casa consistorial de Nixtun-Ch'ich' fue profanada y después cubierta con tierra. Creemos que al final de uno de los ciclos calendáricos del calendario maya, probablemente un katún (7.200 días), el poder político fue transferido a otra persona y lugar. Entonces comenzó un nuevo ciclo, concluye.