Rogier van der Weyden y Miguel Ángel

El Museo del Prado celebra la primavera con dos muestras excepcionales: el arte pleno de emociones de Rogier van der Weyden y la única escultura de Miguel Ángel que se conserva en España

1 / 5

1 / 5

«Rogier van der Weyden»

«Rogier van der Weyden»

El Calvario (hacia 1457-64), óleo sobre tabla de roble de Rogier van der Weyden.

© PATRIMONIO NACIONAL / REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

2 / 5

«Rogier van der Weyden»

«Rogier van der Weyden»

Detalle de la sangre sobre el cuerpo de Cristo y la grieta central antes de comenzar la restauración.

© PATRIMONIO NACIONAL / REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

3 / 5

«Rogier van der Weyden»

«Rogier van der Weyden»

El Descendimiento (antes de 1433), óleo sobre tabla de roble de Rogier van der Weyden.

© MUSEO NACIONAL DEL PRADO / DEPÓSITO DE PATRIMONIO NACIONAL

4 / 5

«El 'San Juanito' recuperado. Una escultura de Miguel Ángel en España»

«El 'San Juanito' recuperado. Una escultura de Miguel Ángel en España»

San Juan Bautista niño (hacia 1495-1496), de Miguel Ángel.

© FUNDACIÓN CASA DUCAL DE MEDINACELI / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

5 / 5

«El 'San Juanito' recuperado. Una escultura de Miguel Ángel en España»

«El 'San Juanito' recuperado. Una escultura de Miguel Ángel en España»

San Juan Bautista niño (hacia 1495-1496), de Miguel Ángel.

© FUNDACIÓN CASA DUCAL DE MEDINACELI / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

7 de abril de 2015

El Museo Nacional del Prado exhibe unas obras maestras del siglo XV en dos muestras excepcionales, que se pueden visitar hasta el próximo 28 de junio: Rogier van der Weyden y El 'San Juanito' recuperado. Una escultura de Miguel Ángel en España. Ambas constituyen una oportunidad única de contemplar unas obras restauradas que regresarán en breve a su lugar de origen: el Calvario de Rogier van der Weyden, que pertenece al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial; y San Juan Bautista niño, la única escultura de Miguel Ángel que se conserva en España, propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y que retornará a Úbeda.

El pintor flamenco Rogier van der Weyden (hacia 1399-1464) sabía cómo emocionar al espectador. En el Calvario representa a Cristo crucificado con total maestría, resaltando la transparencia de las gotas de sangre sobre la carne y rodeado de unas figuras con vestidos blancos casi escultóricos. Sus obras son tan ambiguas y fascinantes que siempre se descubre algo nuevo. La muestra, compuesta por casi una veintena de piezas, celebra la finalización de los trabajos de restauración realizados en esta obra, que se puede contemplar por primera vez en la historia junto al Descendimiento de la Cruz en el Prado, el Tríptico de Miraflores, actualmente en Berlín, y el Retablo de los Siete Sacramentos de Amberes.

En 1495, Miguel Ángel volvió a Florencia y recibió un encargo para Lorenzo de Pierfrancesco de Médici: una estatua en mármol de un San Giovannino, que representó como a un niño de unos 6 o 7 años, siguiendo el ejemplo de la escultura helenística griega. La escultura fue donada por Cosme I de Médici, el duque de Florencia, a Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, quien la envió a España, donde tras su muerte enriqueció la capilla sepulcral que mandó construir en Úbeda. En julio de 1936, a comienzos de la Guerra Civil, la pieza quedó prácticamente destruida durante un acto de vandalismo: rota en pedazos y la cabeza quemada. La pieza ha estado reducida a fragmentos hasta su reciente y compleja restauración en el Opificio delle Pietre Dure de Florencia.