ENTREVISTA / EDUARDO PALACIO-PÉREZ, ARQUEÓLOGO

"Resulta casi imposible conocer el significado del arte paleolítico"

"No hay textos escritos ni tradiciones que nos vinculen con sus formas de pensamiento, esto convierte en casi imposible la tarea de abordar su significado", expresa el arqueólogo Eduardo Palacio-Pérez

Eduardo Palacio-Pérez

Eduardo Palacio-Pérez

© EDUARDO PALACIO-PÉREZ

22 de mayo de 2015

Mil veces nos hemos preguntado qué sentían nuestros antepasados más lejanos al plasmar sus ideas en los techos y paredes de las cuevas, iluminados por antorchas llameantes y cubiertos de humedad. Precisamente esa humedad y otras condiciones ambientales únicas han conservados sus magníficas pinturas durante milenios, pues de otra forma habrían desaparecido sin dejar rastro. Al sernos reveladas estas pinturas han aflorado cientos de preguntas en nuestras mentes. ¿Qué buscaban al representar a los animales que los rodeaban o al plasmar otros símbolos más enigmáticos? Resulta difícil saberlo. Nuestros conceptos mentales se han ido "viciando" a lo largo de los siglos y encarnarse en el ser paleolítico que un día fuimos puede parecer una quimera. "No puedo decir mucho sobre lo que buscaban al representar a los animales en las paredes y techos de las cuevas", explica Eduardo Palacio-Pérez en esta entrevista. Palacio-Pérez es arqueólogo del Servicio de Patrimonio Cultural del Gobierno de Cantabria y ha investigado a fondo todos estos prejuicios en torno al arte paleolítico que se han creado en los últimos siglos. "Tuvo que haber diferentes sistemas de pensamiento a lo largo del tiempo y del espacio. No estamos ante un único significado y función, sino probablemente ante una variedad de motivaciones", agrega.

¿El arte paleolítico europeo es el más antiguo de la humanidad?

No, es una de las formas de expresión gráfica más antiguas de la humanidad, pero no la más antigua. El fenómeno del simbolismo asociado a la actividad gráfica (grabado, pintura o escultura) está vinculado a la aparición de nuestra especie, el Homo sapiens sapiens. Las primeras evidencias no proceden de Europa, sino de África, dado que nuestros orígenes hay que situarlos en este continente hace unos 200.000 años. 

¿Cuáles son las primeras manifestaciones artísticas?

En el yacimiento sudafricano de Howiesons Poort se han estudiado 270 fragmentos de cáscaras de huevo de avestruz, que se utilizaron como recipientes, grabadas con motivos lineales organizados en bandas. Asimismo, en el yacimiento de la cueva de Blombos, también en Sudáfrica, se halló un fragmento de ocre grabado con motivos romboidales de unos 70.000 años de antigüedad. Cuando el Homo sapiens sapiens llegó a Europa, hace unos 40.000 años, ya había desarrollado la capacidad de expresarse simbólicamente a partir de sistemas gráficos.

¿El arte mobiliar europeo no es más antiguo?

Algunos investigadores sugieren precedentes muy antiguos realizados por el Homo heidelbergensis, que vivió hace entre unos 500.000 y 200.000 años, aunque no se trata de evidencias concluyentes. Por ejemplo, un hueso grabado con 28 incisiones procedente del yacimiento de Bilzingsleben en Alemania, datado en unos 412.000 años, fue interpretado como un motivo gráfico intencionado. Más controvertidas aún son dos supuestas figurillas femeninas conocidas como la Venus de Berejat Ram, de los Altos del Golán, y la Venus de Tan-Tan en Marruecos.

¿Y el hombre de Neandertal? ¿Conoció el arte?

El hombre de Neandertal, que habitó Europa occidental y las orillas del Mediterráneo desde hace unos 200.000 años hasta hace unos 40.000 años, sí que parece haber desarrollado algunas formas de simbolismo ligadas al adorno corporal. Un buen número de excavaciones demuestra que, desde hace al menos 50.000 años, los neandertales elaboraron adornos con dientes y huesos perforados, como se constata en los yacimientos franceses de la Grotte du Renne, Grotte aux Fées, Roche Quinçais o Arcy-sur-Cure. También hay investigadores que han analizado el uso de conchas perforadas cubiertas de ocre que tendrían esta misma finalidad, siendo significativas las evidencias procedentes de los yacimientos de la cueva de los Aviones y cueva Antón en Murcia.

¿Cómo es posible que se haya conservado el colorido original del arte paleolítico? ¿Es pura casualidad?

Es un hecho excepcional que hayan llegado hasta nosotros unas pinturas que fueron realizadas hace tantos miles de años, pero no es por casualidad, sino debido al medio natural en el que fueron realizadas. Las cuevas son lugares oscuros y con unas condiciones de temperatura y humedad bastante estables que favorecen la conservación de los pigmentos. Sin embargo, hay muchos investigadores que estiman que tan sólo se ha conservado una pequeña parte del arte rupestre.

¿Los artistas cavernarios crearon herramientas complejas o simplemente aprovecharon lo que les ofrecía la naturaleza?

Las materias primas y herramientas que utilizaron generalmente estaban en su entorno más cercano. Para grabar les bastó una lasca de sílex apuntada o un buril. Los pigmentos eran colorantes naturales: el color rojo lo obtenían del ocre, que es óxido de hierro, y el negro del carbón vegetal y del óxido de manganeso. Para iluminarse en el interior de las cuevas utilizaron teas de madera y se ha constatado el uso de lámparas cóncavas de piedra que se alimentaban con el tuétano de los huesos de animales, un tipo de combustible que apenas produce humo.

¿Y qué técnicas utilizaron?

Eran muy sencillas, se limitaban a la pintura y el grabado. Pero lo que llama la atención es el resultado, la combinación de muchas técnicas en una sola figura, como ocurre por ejemplo con las representaciones del Techo de los Polícromos de Altamira, donde se combinan la pintura y el grabado, además de los trazos lineales en negro con las tintas planas en rojo.

¿En estas representaciones hay sentido de la perspectiva y detalles anatómicos?

Sobre el grado de "naturalismo" de algunas figuras hay que decir que el arte parietal paleolítico incluye temas muy diferentes: abstractos, no figurativos, con signos de diferentes tipos, puntuaciones, marcas de dedos... Hay otros motivos figurativos como las manos en negativo, animales, antropomorfos o figuras imaginarias que mezclan rasgos humanos y animales o características anatómicas de diferentes animales. A las representaciones de animales en ocasiones podríamos ponerles la etiqueta moderna de "naturalistas" por su elevado grado de "realismo" o "naturalismo" en las proporciones, en detalles como los ojos, el pelaje, la cornamenta y las pezuñas o en la simulación de la tercera dimensión como ocurre en el Techo de los Polícromos de Altamira.

Parecen conceptos muy avanzados.

Desde principios del siglo XX hasta el descubrimiento de la cueva de Chauvet en 1994 se pensó que existía una tendencia general de "evolución" a lo largo del Paleolítico Superior, desde figuraciones esquemáticas de animales hasta modelos cada vez más naturalistas. Esta concepción implicaba un prejuicio de los investigadores al asumir el grado de naturalismo como un principio de evolución del arte, una idea que derivaba del estudio de la historia del arte occidental, que tradicionalmente había tenido como modelos de referencia al arte clásico greco-latino y al arte renacentista. Hoy entendemos estos rasgos del arte paleolítico como meras convenciones de representación, como elecciones culturales, que se desarrollaron en tiempos y regiones diferentes, sin que ello implique un valor cronológico general.

El hombre prehistórico estaba muy subyugado a la naturaleza, ¿no? ¿Qué buscaba al representarla en las paredes húmedas de las cuevas?

No me parece correcto decir que los humanos del Paleolítico Superior estaban subyugados a la naturaleza. Creo que los cazadores y recolectores paleolíticos mantuvieron una relación con su entorno diferente a la que mantienen hoy las comunidades de agricultores y ganaderos y, por supuesto, las sociedades industrializadas y altamente tecnificadas como la nuestra. No creo que tuvieran el mismo concepto de la naturaleza que nosotros ni que percibieran fronteras estrictas entre lo natural y lo artificial e incluso lo que algunos de nuestros contemporáneos consideran sobrenatural. Por tanto, no puedo decir mucho sobre lo que buscaban al representar a los animales en las paredes y techos de las cuevas.

¿El arte parietal no tenía un carácter mágico-religioso al representar los seres y las cosas con el propósito de influir sobre ellas?

Esa fue la teoría dominante entre los prehistoriadores de la primera mitad del siglo XX. Esta idea supuso un cambio de paradigma respecto a los planteamientos esteticistas anteriores. La existencia de estas representaciones en lugares oscuros y, en ocasiones, de difícil acceso parecía exigir una explicación diferente a la de la mera decoración o contemplación estética. Además, alrededor de finales del siglo XIX y principios del XX los antropólogos y etnógrafos habían reunido una vasta documentación sobre las creencias y ceremonias religiosas de las poblaciones entonces llamadas "salvajes". Nacieron así los conceptos de totemismo y "magia simpática" que sirvieron para clasificar y conceptualizar de forma homogénea estas prácticas y sistemas de creencias.

¿Qué era la "magia simpática"?

Un concepto desarrollado por James George Frazer en su libro La rama dorada, publicado en 1890 y de gran difusión entre antropólogos y prehistoriadores. Gira en torno a dos principios: que lo semejante produce lo semejante y que dos cosas que han permanecido alguna vez unidas permanecen siempre en contacto, independientemente de la distancia y el tiempo transcurrido. Una serie de antropólogos e historiadores recogió estas nociones para explicar los orígenes del arte. Observaron las sociedades de cazadores y recolectores contemporáneos y llegaron a la conclusión de que la magia y la representación artística, que buscaba la semejanza con su modelo, estaban vinculadas en sus orígenes. Según estos autores, arte y magia nacieron de la mano. El arqueólogo francés Salomón Reinach relacionó el arte paleolítico con la "magia simpática" y estas ideas fueron asumidas por Henri Breuil, el investigador de arte paleolítico más importante que hubo en la primera mitad del siglo XX.

Se crearon muchos prejuicios.

Estos investigadores asociaron las representaciones paleolíticas de animales con las ceremonias mágicas orientadas a asegurar la reproducción de las especies pintadas y grabadas o a propiciar su caza futura mediante la realización frente a ellas de rituales en los que "mágicamente" se teatralizaba su captura. Estas ideas han sido criticadas con contundencia por investigadores posteriores, principalmente porque partían del hecho de que existía un modelo de "mente primitiva" homogéneo que se caracterizaba por el "pensamiento mágico", cuando la investigación antropológica moderna ha demostrado que las creencias de las distintas sociedades de cazadores y recolectores son muy diversas y complejas, irreductibles a simplificaciones bajo la aplicación de etiquetas generalistas y simplistas.

¿El arte paleolítico no está basado en las creencias religiosas?

No puedo responder a esta pregunta de forma definitiva, dado que desde un punto de vista científico resulta indemostrable. Afirmo que el arte paleolítico representa conceptos, ideas y creencias que estaban en la mente de los cazadores y recolectores del Paleolítico Superior. Son un reflejo de su mundo simbólico. Sin embargo, la gran cantidad de tiempo que transcurre entre su origen y su final, y el vasto espacio que ocupa, desde los Urales hasta la península Ibérica, hace pensar que una percepción homogénea de este simbolismo es un mero espejismo. Tuvo que haber diferentes sistemas de pensamiento a lo largo del tiempo y del espacio. No estamos ante un único significado y función, sino probablemente ante una variedad de motivaciones.

¿Nunca conoceremos esas motivaciones?

Todas las interpretaciones que se han desarrollado sobre el arte paleolítico ("arte por el arte", magia de caza, magia de fecundidad, mitogragmas, chamanismo...) no dejan de ser conjeturas y tienen un importante grado de especulación. El problema fundamental es la enorme distancia temporal y la gran desconexión cultural que tenemos respecto a aquellas poblaciones. No hay textos escritos ni tradiciones que nos vinculen con sus formas de pensamiento, esto convierte en casi imposible la tarea de abordar su significado. Sin embargo, otros aspectos como su cronología, temática, distribución espacial o su relación con los contextos arqueológicos próximos sí son aprehensibles con la metodología de la arqueología moderna y en este sentido se están dando pasos importantes todos los días.

Por último, ¿cómo hay que conservar las pinturas rupestres: abriendo las cuevas al público, limitando su entrada o creando réplicas como la de Chauvet?

Es un tema muy controvertido. No son pocos los peligros que amenazan la conservación de algunos conjuntos de arte paleolítico, pero tampoco conviene exagerar. En general considero que la mayor parte de cuevas con arte rupestre deberían estar cerradas y sólo deberían visitarse excepcionalmente por razones de investigación. Por otro lado, se podría elegir un número reducido de cuevas, con condiciones topográficas idóneas, para que puedan ser disfrutadas por el público de forma controlada. Las réplicas son una alternativa muy razonable en aquellos casos especialmente señeros en los que la apertura al público resulta inviable por razones de conservación, por ejemplo en Altamira, Lascaux o Chauvet.