Imperio romano

Restaurado el gallo romano de Cirencester

Fue descubierto hace dos años en la tumba de una niña, y es la octava de estas aves descubierta en el conjunto del Imperio romano

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IMGP6439. Un gallo de bronce

Un gallo de bronce

El gallo ahora restaurado se conserva en el Museo Corinium de Cirencester.

Cotswold Archaeology

Fue descubierto hace dos años en la tumba de una niña, y es la octava de estas aves descubierta en el conjunto del Imperio romano

El público que visita el museo arqueológico de la localidad británica de Cirencester puede contemplar un magnífico gallo de bronce y esmalte que acaba de ser minuciosamente restaurado. Los arqueólogos lo descubrieron en el año 2011 en esta ciudad, la Corinium Dobunnorum de época romana. El ave mide 12,5 centímetros de alto, y presenta incrustaciones de esmalte azul y verde en pecho, alas, ojos y cresta. La cola, que se modeló de forma decorativa en una sola lámina, está separada, y el pico del animal aparece abierto, en el acto de cantar. La pieza se halló en la tumba de una niña de dos años. Los investigadores creen que este caro regalo fue depositado en la tumba por los padres de la pequeña para facilitar su tránsito al otro mundo, ya que los romanos relacionaban el gallo con el dios Mercurio,el mensajero de los dioses, encargado de conducir las almas al Más Allá.

Los gallos británicos

Sólo se conocen ocho estatuillas de gallos en el mundo romano, y cuatro proceden de Gran Bretaña. Las similitudes de su construcción y decoración sugieren que se hicieron al mismo tiempo y que se produjeron en el mismo taller. El ejemplar de Cirencester probablemente se remonta a mediados del siglo II d.C., es el único de las Islas Británicas que se ha descubierto en una tumba y, de los ocho, solo éste conserva la cola. Las otras cuatro figuras se hallan en museos de Alemania y los Países Bajos.