Nerón: "¡Qué gran artista muere conmigo!"

Nerón

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STAPLETON HISTORICAL COLLECTION / HERITAGE IMAGES / GTRES

Fueron las últimas palabras del emperador Nerón, cuyo suicidio asistido se consumó el 9 de junio del año 68

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Nerón y el incendio de Roma

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Los primeros años de reinado del emperador Nerón fueron halagüeños. Fue adoptado por Claudio en el año 50 y le sucedió cuatro años después, a los 16 años de edad y bajo la tutela de Séneca y Burro. La administración imperial funcionó de forma eficiente y favoreció la pacificación de los territorios. Sin embargo, todo cambió tras los asesinatos de Británico y de su madre Agripina, atribuidos al propio Nerón, a quienes consideraba unos conspiradores que pretendían arrebatarle el trono, y después de la muerte de Burro y el suicidio de Séneca. Nerón se deshizo de todos ellos y emprendió una persecución contra la nobleza con el objetivo de confiscar sus riquezas para proveerse de recursos y establecer un vasto dominio imperial. Sus extravagancias personales, sus derroches y sus actos de violencia provocaron una serie de conspiraciones contra su vida, como la instigada en el año 65 por el patricio Calpurnio Pisón, que precisamente acabó con la vida del filósofo Séneca.

Nerón también ha pasado a la historia por acusar a los cristianos del incendio que se produjo en Roma una noche de julio del año 64 y tras el cual construyó su gran palacio, la Domus Aurea, que agotó el Tesoro público. Fue un emperador populista, vilipendiado por varios historiadores, que sentía inclinación por la poesía y al que le gustaba hacer alarde de su talento de cantante y de auriga. En el año 68, la sublevación del noble Julio Víndex en la Galia y del gobernador Servio Galba en la Hispania Tarraconense desencadenaron una insurrección republicana que marcó el fin del emperador, que decidió huir de Roma por la Vía Salaria.

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¿Fue Nerón tan malo como se piensa?

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El 9 de junio del año 68 el emperador se suicidó con la ayuda de su liberto Epafrodito, que le hundió una daga en la garganta, mientras se hallaba escondido en la villa del liberto Faonte, situada al noreste de la ciudad. «¡Qué gran artista muere conmigo!», fueron sus últimas palabras.