Gran Bretaña

Publican el primer gran estudio de ADN sobre el origen de los británicos

El estudio "confirma el carácter cosmopolita del Imperio romano incluso en sus regiones más septentrionales"

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Guildhall de York

Guildhall de York

Esqueletos expuestos en el Guildhall de York, un edificio gremial del siglo XV.

Foto: York Archaeological Trust

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Guildhall de York

Guildhall de York

Esqueletos expuestos en el Guildhall de York.

Foto: York Archaeological Trust

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Cementerio romano de Driffield Terrace

Cementerio romano de Driffield Terrace

Esqueleto excavado por la empresa York Archaeological Trust en el cementerio romano de Driffield Terrace.

Foto: York Archaeological Trust

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Cementerio romano de Driffield Terrace

Cementerio romano de Driffield Terrace

Esqueleto excavado por la empresa York Archaeological Trust en el cementerio romano de Driffield Terrace.

Foto: York Archaeological Trust

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Cráneo romano

Cráneo romano

Cráneo romano hallado en el cementerio de Driffield Terrace de York.

Foto: York Osteoarchaeology Ltd.

El estudio "confirma el carácter cosmopolita del Imperio romano incluso en sus regiones más septentrionales"

El Guildhall de York, un edificio gremial del siglo XV que fue bombardeado por la Luftwaffe en 1942, recientemente alojó decenas de esqueletos perfectamente dispuestos para ser examinados. Fueron exhumados del cementerio romano de Driffield Terrace, fechado entre los siglos II y IV d.C. y situado fuera de la antigua ciudad de York. La mayoría de esqueletos mostraba lesiones sufridas en combate y el cráneo en una posición inusual: sobre el tórax, entre los huesos de las piernas o junto a los huesos de los pies. Esto demuestra que fueron decapitados en vida o poco después de la muerte. Los arqueólogos creen que Driffield Terrace fue un lugar de entierro para gladiadores, soldados o criminales, individuos de clase baja cuya existencia fue corta y, probablemente, penosa. Sin embargo, varios siglos después, sus despojos son útiles para la ciencia: el análisis genómico ha aportado información sobre los orígenes de la población británica, sobre la procedencia de sus antepasados más remotos. El estudio fue publicado el 19 de enero en Nature Communications.

Los investigadores escogieron siete esqueletos romanos que presentaban un contenido superior de ADN endógeno. Pertenecieron a hombres, de menos de 45 años de edad y con signos de decapitación. Por otro lado, y para establecer una compración, extrajeron el ADN de otros dos individuos: una mujer procedente de un asentamiento de la Edad del Hierro tardía, situado en Melton, al este de Inglaterra, y fechado en el siglo I d.C.; y un hombre procedente de un cementerio cristiano anglosajón, situado en Norton, al noreste de Inglaterra, y fechado entre el 650 y el 910 d.C.

Los resultados han demostrado que seis de los individuos romanos "eran claramente indígenas británicos", según el estudio, con los ojos marrones y el cabello marrón o negro, similares a la mujer de la Edad del Hierro y con descendientes en la actual Gales. En cambio, uno de ellos tenía los ojos azules y el cabello rubio, similar al individuo anglosajón. "Cualquiera que fuera la identidad de los enigmáticos romanos decapitados en York, las muestras genómicas de siete de ellos indican que seis eran de origen británico y el otro era originario de Oriente Medio [no el de los ojos azules]", afirma Dan Bradley, del Trinity College. "Confirma el carácter cosmopolita del Imperio romano incluso en sus regiones más septentrionales", añade. "Estos genomas ofrecen una primera visión sobre los genomas británicos a comienzos de la era cristiana y muestran una continuidad con la Edad del Hierro temprana y una evidencia de migraciones en el período anglosajón", concluye Matthew Collins, de la Universidad de York.