ENTREVISTA / DANIELE MANACORDA, ARQUEÓLOGO

"Propongo recuperar la arena del Coliseo"

Manacorda plantea devolverle al monumento su función originaria: "La arena fue extraída en el curso de las excavaciones arqueológicas modernas"

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Daniele Manacorda

Daniele Manacorda

El arqueólogo Daniele Manacorda posa frente al Coliseo en noviembre de 2014.

© AP PHOTO / ALESSANDRA TARANTINO / GTRES

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Coliseo

Coliseo

El interior del Coliseo en noviembre de 2014.

© AP PHOTO / ALESSANDRA TARANTINO / GTRES

6 de marzo de 2015

Daniele Manacorda nació en Roma hace 65 años y es arqueólogo de la Universidad Roma Tre. En 2014 publicó un artículo en Archeo que empezaba con la siguiente pregunta retórica: ¿Por qué no restitutir la arena del Coliseo que un tiempo acogió juegos y espectáculos?. Para Manacorda se trataría de una operación que le volvería a dar sentido al monumento y que provocaría las mismas emociones que saborearon los viajeros del siglo XIX bajo el claro de luna. Un tuit enviado el pasado noviembre por el ministro Dario Franceschini alentó la propuesta de Manacorda: La idea del arqueólogo Manacorda de restituir la arena del Coliseo me gusta mucho. Se necesita un poco de valor.... El antiguo Anfiteatro Flavio, una estrella ruinosa del turismo cultural, según Manacorda, podría revivir su antigua gloria.

¿Qué le une al Coliseo?

Hace muchos años que vivo en las cercanías, pero lo conozco desde niño. Cuando era joven todavía era un monumento casi abierto: se podía pasear normalmente bajo sus arcadas, haciendo eslálom entre los coches al atravesar la plaza porque aún estaba abierta al tráfico. Actualmente forma parte de los lugares más visitados del mundo y se ha convertido en un objetivo de las masas del turismo internacional. Se encuentra en el centro de Roma, pero hoy parece alejado de la vida de la ciudad. 

¿Los ciudadanos de Roma lo evitan?

Lo evitan porque el acceso al monumento se ha vuelto complicado debido a las largas colas que hay que hacer para entrar. Se trata de un hecho natural, dado el número de visitantes. Además, la plaza que lo rodea se encuentra un poco abandonada, no dispone de los servicios dignos de una capital del turismo mundial y está frecuenta por personajes folclóricos que ofrecen una imagen de degradación social, estética y organizativa.

¿Qué uso se le ha dado a lo largo de los siglos?

El Coliseo tiene una historia muy larga, que es objeto de numerosos estudios. Cuando finalizó su vida como edificio de espectáculos se convirtió en un castillo, una cantera de piedra e incluso un lugar de fantasmas y de ritos religiosos y civiles. Ahora es una estrella ruinosa del turismo cultural. 

Su arena existió hasta finales del siglo XIX, ¿no?

Todavía se podía caminar sobre la superficie. No era la antigua arena, obviamente, sino una superficie de tierra formada a lo largo de los siglos mediante la acumulación de detritos y escombros. Se utilizaba habitualmente en reuniones públicas, procesiones religiosas y también por los turistas. 

¿Por qué se excavó el interior en los siglos XIX y XX?

Para conocer el monumento en sus partes más íntimas. El proyecto fue muy largo, lleno de dificultades técnicas y acompañado de desacuerdos políticos y culturales. No se concluyó hasta mediados del siglo XX.

¿Por qué quiere recuperar la arena?

Porque el nivel del suelo no se ha perdido, a pesar de todas las situaciones históricas que han alterado su arquitectura, y porque la arena fue extraída en el curso de las excavaciones arqueológicas modernas. No veo por qué no debería ser restituida para devolverle al monumento un aspecto fundamental de su forma, que permite entender mejor su función originaria.

Ya ha recibido el apoyo del ministro Dario Franceschini.

Sí, el ministro de Bienes Culturales tuvo la cortesía de retomar la idea que había publicado anteriormente a través de un tuit que envió el otoño pasado. Para mí fue una gran sorpresa y la recibí con mucho gusto. 

¿Y cuál es la situación actual?

Tras un intercambio vivaz de puntos de vista en los diversos medios se ha producido una pausa de reflexión a la espera de que las propuestas del ministro sean aceptadas por el Ministerio de los Bienes y Actividades Culturales y del Turismo.

¿Qué problemas comporta el proyecto?

Desde el punto de vista cultural comporta superar la concepción sagrada del monumento, es decir, la que se opone a una vida de los monumentos libre y participada. Desde el punto de vista técnico comporta la solución de algunos problemas relacionados con la recuperación del nivel del suelo y el flujo de las aguas subterráneas. 

¿Se volverán a celebrar luchas de gladiadores y representaciones teatrales?

Un gran arqueólogo como Andrea Carandini ya se ha expresado positivamente en esta dirección. Desde mi punto de vista no veo ningún problema, aunque mi propuesta no parte de estas consideraciones. A mí me basta con recordar que el Coliseo es propiedad del Estado y que ningún ministerio propondrá nunca un uso no compatible con su tutela. Hablo de tutela desde el punto de visto físico y estructural. Ningún espectáculo o evento deportivo deberá superar este umbral. Pero recuerdo a todos, especialmente a los más jóvenes, que Roma acogió los Juegos Olímpicos de 1960 y las competiciones de lucha grecorromana se desarrollaron pacíficamente en el interior de la antigua Basílica de Majencio [en el Foro de Roma] y entonces nadie se lo tomó a risa. A veces, por desgracia, en vez de ir hacia delante nos arriesgamos a ir hacia atrás. Esperemos que no sea así.