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Presentación de "Circo Máximo", la nueva novela de Santiago Posteguillo

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Santiago Posteguillo en el anfiteatro de Itálica

Santiago Posteguillo en el anfiteatro de Itálica

El autor posa con un ejemplar de su nueva novela, Circo Máximo.

Luis Serrano

Las ruinas de Itálica, en la localidad sevillana de Santiponce, fueron el escenario de la presentación de Circo Máximo, la nueva novela histórica del escritor Santiago Posteguillo, que publica editorial Planeta. La obra es la segunda de la trilogía que el autor dedica a la antigua Roma, después de El asesinato del emperador, ambientada en la época de Domiciano. Historia National Geographic estuvo allí y acompañó al autor en un interesante paseo por los vestigios de una de las más importantes ciudades romanas de la Bética, patria de los emperadores Trajano y Adriano. En el anfiteatro, uno de los más grandes del Imperio, con una capacidad para 25.000 espectadores, Santiago Posteguillo contó a los medios allí reunidos algunas particularidades sobre la gestación de su novela. El autor no pudo evitar mostrar su admiración por el emperador Trajano, según el, «uno de los tres grandes personajes hispanos de la historia, junto con Carlos V y Felipe II, y que ha sido injustamente olvidado». Para Posteguilo, Trajano, además de un brillante estratega militar fue un gran administrador que luchó hábilmente contra la corrupción, lo cual le granjeó grandes y poderosos enemigos. «Bárcenas hubiese acabado en el circo, con los leones», comenta entre risas. Éste es uno de los ejes de la novela, a través del cual se mueven y entrelazan las diferentes historias que la componen. El autor nos comenta las dificultades de contar y transmitir la emoción de una carrera de cuadrigas. «No es tan fácil contarlo como verlo en películas como Ben Hur». Para hacer al lector más comprensible el transcurso de una carrera en el Circo Máximo de Roma tuvo que valerse de diagramas y, como no, de una acertada prosa. Su pasión por la novela policíaca y los juicios también se refleja en la novela, en la cual el juicio a una vestal tiene una tremenda importancia. Pequeños detalles como el hecho de que existía un «ajustador de clepsidras» (que casi siempre era sobornado por alguna de las partes) para controlar el tiempo del que disponían los abogados en los juicios dan más veracidad a la historia. Tras hacerse unas fotos para los medios, continuamos el paseo bajo un sol de justicia, atravesamos el cardo máximo (la vía principal de la ciudad, que la cruzaba de norte a sur) y giramos por el decumano máximo (que la atravesaba de este a oeste), y contemplamos los restos de algunas casas con bellos mosaicos. Posteguillo continúa hablando de su libro y nos comenta entre risas que siempre intenta que los «malos» tengan el peor final posible. Las guerras de conquista que llevó a cabo Trajano en la Dacia son otro de los ejes principales de la novela. Para documentarse in situ, el autor hizo un viaje a Rumanía recorriendo los escenarios en los que se movieron dacios y romanos. «Mi mujer es intérprete jurado de rumano, lo cual facilitó mucho las cosas», afirma. Preguntado por la relación entre Trajano y Adriano, su sobrino y sucesor, el autor no deja muy bien a este último. «Nadie duda de que Marguerite Yourcenar es una gran autora y su libro Memorias de Adriano una gran novela, pero ha hecho mucho daño», comenta. «Ella misma confesó que para escribir su novela tomó tan sólo los aspectos que más le agradaban del caracter del emperador». El autor piensa que, como mínimo, Adriano es un personaje con luces y sombras, si bien predominan más estas últimas. «Se sabe que dio un golpe de Estado y que no era el sucesor que Trajano quería». La mayoría de historias quedan resueltas en la novela, pero otras muchas se abren al final para dar pie a la tercera parte, que ya está preparando. Habrá que esperar para ver qué ocurre con los protagonistas y con Adriano, el nuevo emperador, que puso fin a los ambiciosos planes de conquista de su brillante predecesor.