Prácticas funerarias insólitas en Shkarat Msaied

Una comunidad neolítica, que hace 9.000 años se asentó al sur de la actual Jordania, trató a sus muertos de una forma extraña y desconcertante

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jordania1. Cráneos amontonados

Cráneos amontonados

Diferentes cráneos amontonados en una tumba de cista.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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Shkarat Msaied

Shkarat Msaied

El asentamiento neolítico de Shkarat Msaied, con sus características construcciones circulares.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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Esqueleto de un infante. Esqueleto de un niño

Esqueleto de un niño

Una arqueóloga danesa excava el esqueleto de un niño.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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jordania5. Cráneo de un niño

Cráneo de un niño

Una arqueóloga excava el cráneo de un niño.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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jordania4. Cráneo de un niño

Cráneo de un niño

Cráneo de un niño excavado en Shkarat Msaied.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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jordania6. Tumba de cista

Tumba de cista

Tumba de cista con huesos a un lado y cráneos al otro.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

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Tumba de cista

Tumba de cista

Tumba de cista que contiene diferentes restos óseos.

Foto: Neolithic Shkārat Msaied Project, ToRS-University of Copenhagen

28 de enero de 2016

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague está excavando unas tumbas de 9.000 años de antigüedad, que revelan unas prácticas funerarias insólitas, en el asentamiento neolítico de Shkarat Msaied, situado en los alrededores de Petra, al sur de Jordania. Hasta la fecha se han excavado diez tumbas colectivas, y se han localizado cuatro o cinco más, que contenían más de setenta esqueletos, incluyendo bebés, adolescentes y adultos. También se han encontrado restos óseos de animales, como ovejas, cabras, zorros y jabalíes, que podrían ser los despojos de un banquete. Lo que resulta extraño y desconcertante es la forma en que esta comunidad trató a sus muertos: una vez descompuestos los cuerpos, desarticularon los huesos, los agruparon por categorías y los enterraron por separado.

Los primeros agricultores

Todas las tumbas menos una estaban en la Unidad F, denominada así por los arqueólogos, que en un principio fue una vivienda circular y que posteriormente se convirtió en un lugar de entierro, como ocurrió también en la tumba neolítica del Alto del Reinoso, en Burgos. De esta forma, el espacio en el que se desarrolló la vida se convirtió con el tiempo en un recinto funerario, donde flotaba el recuerdo de los antepasados. "La desarticulación de los esqueletos y la inhumación conjunta de los diferentes tipos de huesos formaban parte de las prácticas funerarias de un grupo que se asentó en Shkarat Msaied, donde se inició en la agricultura y el pastoreo, pero sin dejar la caza y la recolección", explica Moritz Kinzel, el director de las excavaciones, a Historia National Geographic. "Todavía no sabemos si había vínculos familiares entre los difuntos, pero está claro que en este asentamiento concreto el individuo formó parte de una comunidad", concluye.