Las plantas invasoras y las bacterias humanas amenazan la Guayana de América del Sur

La morada de los dioses

La morada de los dioses

El escudo guayanés se caracteriza por sus mesetas tabulares, rectas como tablas, y acantilados con paredes verticales, conocidos como tepuyes, las moradas de los dioses de los pueblos indígenas.

Foto: Elisabet Safont, Universitat de Barcelona

La Guayana, una de las regiones más prístinas y antiguas del planeta, se extiende por Venezuela, Guyana y Brasil y se caracteriza por sus altiplanos de difícil acceso

Valentí Rull, del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, alerta en un artículo publicado en Diversity and Distributions que "estamos en riesgo de perder uno de los pocos biomas prístinos que quedan en el mundo". Se refiere a la Guayana, una de las regiones más antiguas del planeta, que se extiende por Venezuela, Guyana y Brasil y que se caracteriza por sus mesetas tabulares, rectas como tablas, y acantilados con paredes verticales, conocidos como tepuyes, las moradas de los dioses de los pueblos indígenas. El autor escocés Arthur Conan Doyle, creador del detective Sherlock Holmes, se inspiró en los altiplanos de la sierra de Pacaraima, y concretamente en el tepuy Roraima, cuando escribió El mundo perdido (1912), sobre una expedición a la selva amazónica venezolana que alcanza una meseta donde sobreviven animales prehistóricos.

El tepuy Roraima, en el escudo guayanés, inspiró 'El mundo perdido' de Arthur Conan Doyle

La Universitat de Barcelona, que participa en el estudio, informó ayer en una nota de prensa que las cimas de las montañas del escudo guayanés están amenazadas por el impacto de la actividad humana. El equipo científico alerta de la presencia de plantas invasoras y aguas contaminadas por bacterias fecales de origen humano en la cima del tepuy Roraima, uno de los pocos que todavía permite el acceso a turistas, localizado en la frontera entre Venezuela, Guyana y Brasil.

Hasta ahora se habían detectado hasta trece plantas exóticas, no autóctonas, introducidas por el hombre en la parte superior del Roraima, entre las que destacan las gramíneas Polypogon elongatus y Poa annua. "Las semillas de estas especies pueden ser transportadas por el viento, el agua o los animales, así que el riesgo de colonizar otros tepuyes es alto. Las consecuencias podrían ser devastadoras para la flora y la vegetación de estas formaciones montañosas", afirman los investigadores.

También se han detectado diferentes bacterias en las aguas que circulan por la cima del Roraima, entre ellas la Helicobacter pylori, una bacteria presente en el sistema intestinal humano relacionada con diversas patologías como la gastritis, las úlceras y algunos tipos de cáncer. Los autores del estudio dicen que "estas bacterias pueden seguir el curso de los ríos hasta las tierras bajas, por lo que el Roraima se convertiría en un foco de infección en una región en la que la prevalencia de Helicobacter pylori es aún baja, solamente de un 11 por ciento".

Vicente Rull asegura que "todavía estamos a tiempo de revertir esta situación, pero hay que actuar con urgencia o las amenazas que ahora son incipientes se volverán incontrolables". Los investigadores sugieren aprovechar la infraestructura que proporciona el Fondo del Escudo Guayanés, una entidad protectora que incluye a Brasil, Colombia, la Guayana Francesa, Guyana, Surinam y Venezuela. Estas mesetas son auténticos laboratorios naturales para estudiar el origen y la evolución de las biotas y los ecosistemas neotropicales, y por eso merecen ser protegidas y conservadas.