ENTREVISTA / SALIMA IKRAM, EGIPTÓLOGA

"No sabemos qué animal representaba a Anubis: un chacal, un perro, un lobo o un zorro"

Salima Ikram ha analizado y catalogado las numerosas momias de animales depositadas en el Museo Egipcio de El Cairo

Salima Ikram

Salima Ikram

© SALIMA IKRAM

26 de abril de 2015

Salima Ikram (Lahore, 1965) nació en la segunda ciudad más importante de Pakistán, pero ya en su infancia se sintió deslumbrada por el país de las pirámides. Estudió Egiptología en la universidad privada Bryn Mawr College, en Pensilvania (Estados Unidos), y en la Universidad de Cambridge (Inglaterra), donde se especializó en arqueozoología y en arqueología mortuoria. Desde entonces ha trabajado exhaustivamente en Egipto y se ha convertido en una de las egiptólogas más célebres del mundo. Actualmente reside en El Cairo y enseña Egiptología y Arqueología en la Universidad Americana en El Cairo. Últimamente se ha involucrado en el Proyecto de las Momias de Animales, el primer estudio moderno sobre las momias de animales depositadas en el Museo Egipcio de El Cairo. Este museo posee una de las mayores colecciones de momias de animales. El proyecto se ha centrado en identificar y catalogar todas estas momias antes de que se deterioren y se conviertan en polvo, explica Ikram en esta entrevista con Historia National Geographic

¿Cómo empezó a interesarse por el Antiguo Egipto?

Mis padres me regalaron un libro sobre el Antiguo Egipto que me fascinó. Los egipcios sustituyeron a los minoicos en mis afectos.

¿Por qué es única la civilización egipcia?

Es una civilización extraordinaria que prácticamente ha mantenido los mismos límites territoriales durante unos 5.000 años. La estética es muy atractiva, la envergadura de las construcciones en piedra es maravillosa y la gente, tanto antigua como moderna, resulta muy atractiva.

Ha analizado miles de huesos de animales de diferentes sitios arqueológicos. ¿Cuáles eran las especies predilectas?

¿Para comer, para momificar o como ofrendas votivas? La carne de vaca era un alimento para la élite egipcia. Los ibis, los perros y los gatos probablemente fueron los más momificados.

¿La relación entre hombres y animales era compleja?

Era una relación muy estrecha. Los animales realizaban funciones en todos los aspectos de la vida, ya desde las fases iniciales de la civilización egipcia. La religión, el lenguaje y la economía dependían de los animales.

¿Por qué los momificaban con tanto esmero?

Pusieron tanto empeño en preservar los cuerpos de animales y hombres para que pudieran vivir para siempre. Por ello inventaron la momificación, que hoy no sólo proporciona información sobre la antigua fauna del país, sino también sobre el clima, la domesticación animal, las prácticas veterinarias, la nutrición humana, la momificación en sí misma y las prácticas religiosas de los antiguos egipcios. 

¿Cuáles eran las diferentes prácticas de momificación animal?

Eran cuatro: las ofrendas de alimentos, las mascotas enterradas con sus propietarios, los animales sagrados que eran venerados y las ofrendas votivas.

¿Momificaban los alimentos?

Sí, para que los propietarios de las tumbas pudieran festejar durante la eternidad. Momificaban las costillas de ternera, bistecs, trozos de carne deshuesada, patos y gansos.

¿Y las mascotas?

Se enterraban con sus propietarios. Algunas morían antes y otras después de sus dueños.

¿Qué más?

Los egipcios creían que ciertos dioses enviarían sus esencias al cuerpo de un animal cuidadosamente seleccionado que se distinguía por el diseño de sus colores. Por eso los animales sagrados fueron venerados, tratados como un dios y enterrados con la misma solemnidad que recibía un faraón. 

¿Y qué eran las ofrendas votivas?

Animales momificados consagrados a unas divinidades específicas: los gatos eran sagrados para Bastet, la diosa del placer sensual, los ibis y los babuinos lo eran para Tot, el dios de la sabiduría. Estos animales momificados fueron adquiridos y ofrecidos por los peregrinos a los templos dedicados a estos dioses, del mismo modo en que se adquieren y se encienden las velas votivas en las iglesias. 

Los primeros arqueólogos no valoraron demasiado estas momias, ¿no?

Al principio sólo eran vistas como curiosidades y se coleccionaban como tales o se ignoraban. En el siglo XIX muchas momias de gatos viajaron a Europa como lastre y algunas fueron utilizadas ¡como fertilizante! Con el tiempo, los arqueólogos comprendieron que las momias podían proporcionar una gran cantidad de información.

¿Por ejemplo?

Algunos animales que fueron momificados por los egipcios hoy están extinguidos en Egipto. Al estudiarlos podemos saber cómo era el medio ambiente de Egipto en aquellos tiempos. También podemos saber si los animales procedían del comercio con otros países.

Los rayos X han supuesto un gran avance, ¿verdad?

Las enfermedades, roturas y curaciones de huesos pueden ser analizadas a través de los rayos X, proporcionando información sobre las prácticas veterinarias del Antiguo Egipto. También podemos conocer la causa de la muerte o el modo en que fueron sacrificados antes de ser momificados. Los rayos X han revelado que algunos gatos murieron por estrangulación y entonces fueron preparados como ofrendas, mientras que otros parece que murieron de forma natural. 

¿Queda mucho por conocer?

La clara identificación de las diferentes momias de animales ayudará a responder algunas cuestiones sobre las creencias de los antiguos egipcios. Nadie está seguro de si el animal votivo de Anubis, el dios de la momificación, es un chacal, un perro, un lobo o un zorro. Al utilizar los rayos X en estas momias debería de ser posible determinar qué animal estaba más identificado con él.