2 mulas de bronce de época romana aparecen en un solar céntrico de Tarragona

"De naturaleza bastarda y juguetona"

"De naturaleza bastarda y juguetona"

"La mula estaba considerada como un animal al margen de la civilización, con comportamientos sexuales extraños y de naturaleza bastarda y juguetona, un hecho que encajaba muy bien con el ambiente dionisiaco", explican los especialistas del Ayuntamiento de Tarragona.

Foto: Mauri / Ajuntament de Tarragona

Las dos piezas formaban parte de un 'lectus tricliniaris', un sofá con forma de cama utilizado en los fastuosos banquetes de los romanos

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Hallan una figura que representa al borracho Sileno

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Dos piezas escultóricas romanas de bronce, que representan las cabezas de unas mulas, fueron descubiertas el pasado invierno durante unas excavaciones arqueológicas en el antiguo cuartel de la Guardia Civil en Tarragona, en la céntrica calle López Peláez, donde se están construyendo unas viviendas, según informó el Ayuntamiento de Tarragona el viernes pasado. Las dos piezas, fechadas ampliamente entre los siglos II a.C. y I d.C., formaban parte de un lectus tricliniaris, un sofá con forma de cama, con un respaldo en cada extremo, utilizado en los fastuosos banquetes de los romanos. Las cabezas de mula eran elementos decorativos de estos respaldos con forma de cojín ondulado, denominados fulcra.

Las dos piezas, vacías por dentro, fueron realizadas mediante la técnica de moldeo a la cera perdida. Las mulas muestran una actitud dinámica: giran el cuello bruscamente hacia un lado y con este movimiento se les levantan las crines; con la boca y los ojos abiertos, los ollares dilatados y las orejas plegadas hacia atrás. Llevan puestos sendos collares de piel de pantera con la cabeza de este felino. La temática está relacionada con Dioniso, el dios de la vendimia y el vino, y su comitiva. Sátiros como Sileno o el mismo Dioniso aparecen cabalgando mulas en la iconografía dionisiaca. "La mula estaba considerada como un animal al margen de la civilización, con comportamientos sexuales extraños y de naturaleza bastarda y juguetona, un hecho que encajaba muy bien con el ambiente dionisiaco", explican los especialistas del Ayuntamiento de Tarragona.