EFEMÉRIDE

"Matadme, si es por el bien de la República"

Según Tácito fueron las palabras que pronunció el emperador Galba poco antes de morir degollado en el foro romano, hace 1.945 años

Servio Sulpicio Galba

Servio Sulpicio Galba

© XYZ PICTURES / GTRES

15 de enero de 2014

A pesar de sus prometedores inicios, el emperador Nerón se convirtió en un personaje tiránico y grotesco, o al menos así lo han descrito los principales historiadores romanos. Se cuenta de él que asesinó a su madre Agripina y que también acusó a los cristianos del incendio que se produjo en Roma una noche de julio del año 64, tras el cual construyó la Domus Aurea, su grandioso palacio, que arruinó el Tesoro público. Además le gustaba hacer alarde de su talento de cantante y de auriga. En el año 68, la sublevación del noble Julio Víndex y del gobernador Servio Galba en la Hispania Tarraconense desencadenaron una insurrección popular que marcó el fin del emperador. Nerón prefirió suicidarse antes que ser ejecutado públicamente. 

Víndex, un ambicioso militar galo, fue derrotado y la nobleza senatorial, víctima del régimen de Nerón, depositó sus esperanzas en Servio Sulpicio Galba, un patricio que ya había superado los 70 años de edad y cuya salud era delicada. En Roma, Ninfidio Sabino [el comandante de las fuerzas pretorianas, que conspiró contra Nerón] trayendo a sí todos los negocios, no suavemente y poco a poco, sino de golpe, se alzó con ellos con motivo de la vejez de Galba, de quien se creía que con dificultad podría llegar a Roma conducido en litera, porque tenía ya 73 años, relata Plutarco en Vidas paralelas. El historiador hace mención a la calvicie y las arrugas de Galba y parafrasea a Mitrídates Póntico: Ahora -dijo- le tienen los romanos en algo; pero luego que le vean, les parecerá que es la mengua de estos días en que se llama César.

Cuando frascasó la rebelión de Víndex, Galba buscó refugio en Clunia (posteriormente denominada Colonia Clunia Sulpicia) , una antigua ciudad romana cuyos restos están situados en una altiplanicie junto a Peñalba de Castro, en la provincia de Burgos. Pero al enterarse de la muerte de Nerón, Galba fue aclamado como emperador por sus tropas y marchó hacia Roma. Sin embargo, por su dureza y avaricia se enemistó con los neronianos, la plebe y los pretorianos. En enero de 69, las legiones de Germania, que se habían mantenido fieles a Nerón en la revuelta de Víndex, se negaron a prestarle juramento de lealtad y proclamaron como emperador a su general Vitelio. Otón, gobernador de Lusitania, también se mostró descontento cuando supo que Galba no le había nombrado como heredero. La mañana del 15 de enero de 69, hace 1.945 años, Galba fue degollado en el Lago Curcio (Lacus Curtius), en el centro del foro romano, por parte de un soldado de la Guardia Pretoriana, que era partidaria de Otón. Cuenta Tácito que ofreció prontamente el cuello, diciendo: que hiriesen en él, si así les parecía convieniente para el bien de la República. El primero de los llamados cuatro emperadores gobernó durante poco más de siete meses.