MUSEOS

Los tesoros del Museo de Zamora

El Museo de Zamora, remodelado e inaugurado en 1998, acoge el rico patrimonio arqueológico de Castilla y León, desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna

1 / 4

1 / 4

Museo de Zamora

Museo de Zamora

Imagen del Museo de Zamora, con el moderno edificio cúbico de los arquitectos Tuñón y Mansilla.  

© MUSEO DE ZAMORA / JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

2 / 4

Museo de Zamora

Museo de Zamora

El ajuar funerario de Villabuena del Puente, de finales de la Edad del Cobre.

© MUSEO DE ZAMORA / JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

3 / 4

Museo de Zamora

Museo de Zamora

El tesoro celtibérico de Arrabalde, hallado en esta localidad en 1980 y en 1988.

© MUSEO DE ZAMORA / JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

4 / 4

Museo de Zamora

Museo de Zamora

Los mosaicos de la villa de Requejo, descubiertos en Santa Cristina de la Polvorosa.  

© MUSEO DE ZAMORA / JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

3 de mayo de 2013

El Museo de Zamora acoge el rico patrimonio histórico de Castilla y León, que a su vez es un reflejo de las diferentes culturas que han habitado la península Ibérica a lo largo de los siglos. La desamortización del patrimonio eclesiástico, en el siglo XIX, impulsó la creación de nuevos museos provinciales, incluido el de Zamora, que se inauguró en 1911 en la iglesia del hoy desaparecido convento dieciochesco de las Marinas, que fue derribado en 1975 para construir la Delegación de Hacienda y la actual plaza de Castilla y León. Transcurrieron 23 años y numerosas vicisitudes hasta que el museo volvió a abrir sus puertas en su actual sede, en el Palacio del Cordón, del siglo XVI, que fue propiedad de los condes de Puñonrostro y marqueses de Maenza. La iglesia de Santa Lucía, que es el almacén visitable del museo, y un edificio de reciente construcción, internacionalmente reconocido, también acogen los fondos del Museo de Zamora. En este edificio de forma cúbica y diseño moderno se ubican las salas de la exposición permanente, que se dividen en dos secciones, Arqueología y Bellas Artes. La primera efectúa un recorrido por la historia de la provincia, desde el Paleolítico a la Edad Moderna; la segunda muestra fondos artísticos, principalmente pictóricos pero también escultóricos, de entre los siglos XIV y XX. Una sala dedicada la evolución histórica de la ciudad de Zamora completa el itinerario expositivo. 

La colección arqueológica del Museo de Zamora es una de las más interesantes de España; muchas de sus piezas han sido descubiertas al azar, en ocasiones al remover la tierra a golpe de pico. La sala I está dedicada a la prehistoria, del Paleolítico a la Edad del Bronce. Se puede observar un gran número de artefactos de piedra tallada, como las hachas bifaciales, los hendedores y los picos, que podían servir para excavar, cortar un tronco, quebrantar un hueso o trocear los restos de un elefante. El ajuar funerario de Villabuena del Puente, de finales de la Edad del Cobre (2000-1800 a.C.), fue descubierto en 1959 por un agricultor en el término de Villabuena del Puente. Junto a un esqueleto, probablemente de un guerrero o de un líder de una comunidad, aparecieron tres recipientes cerámicos -un vaso y una cazuela acampanados y un cuenco semiesférico-, barrocamente decorados con motivos geométricos destacados por la incrustación de pasta blanca, además de un puñal de lengüeta de cobre, una arandela y un botón de hueso, un brazal de arquero en piedra y una cinta de oro. Se trata de uno de los conjuntos de cerámica campaniforme más significativos de la península Ibérica. La sala II, dedicada a la protohistoria, de la Edad del Hierro al mundo romanizado, encierra las piezas más opulentas del museo, los dos tesoros celtibéricos de Arrabalde, hallados en esta localidad en 1980 y en 1988, respectivamente. Un agricultor se topó fortuitamente con el primer tesoro mientras realizaba labores de cultivo. Está compuesto por joyas de oro y plata, y alguna de bronce, y apareció cobijado en el interior de una tosca vasija. El segundo tesoro también presenta alhajas similares, auténticas obras de arte de la orfebrería celtibérica.

En la sala III, dedicada al mundo romano, destacan por su grandeza dos de los trece mosaicos que fueron excavados en la villa de Requejo, en Santa Cristina de la Polvorosa, que se caracterizan por sus abigarrados diseños geométricos y que evocan las suntuosas mansiones residenciales de las villae del Bajo Imperio. Desde 2011 se expone en la misma sala el grupo escultórico Nerón y Séneca, creado por Eduardo Barrón en 1904. En la sala IV, dedicada a la epigrafía romana, se exponen numerosas estelas funerarias, y en la sala V, la última de la colección permanente, que trata la época medieval y la moderna, merece especial atención el tesoro visigodo de Villafáfila, de mediados del siglo VII, que también fue hallado de forma fortuita, en 1921, durante la excavación de unos pozos. Está formado por tres cruces recortadas en lámina de oro, probablemente concebidas para ser colgadas en un templo, además de un incensario de bronce y un vástago de latón. Se trata de uno de los pocos conjuntos de orfebrería visigoda en la península Ibérica.