Los orígenes del Carnaval

Para el cristiano medieval, el Carnaval constituía un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles y al clero

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Carnaval de Rottweil

Carnaval de Rottweil

El carnaval de Rottweil (Alemania), de claro acento medieval, marca la expulsión del invierno.

Foto: AP / WINFRIED ROTHERMEL / GTRES

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El Carnaval de Mittenwal, Alemanía.  Carnaval de Mittenwal

Carnaval de Mittenwal

Varias personas visten los tradicionales durante un desfile del carnaval de Mittenwald, Alemania. De acuerdo con las antiguas costumbres, el ruido que hacen al desfilar esta motivado a desterrar los malos espíritus del invierno.

Foto: Angelika Warmuth /Picture-Alliance/Dpa/AP

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Los "mamuxarros"

Los "mamuxarros"

Mamuxarros en el antiguo carnaval rural del pequeño pueblo de Unanua, Navarra. Los Mamuxarros son figuras vestidas de blanco con una faja roja alrededor de la cintura y una máscara de metal que cubre sus rostros. Además, un pañuelo grande de color les tapa la cabeza y el cuello. Provistos de aras amenazan y pegan a quienes encuentran a su paso. Es tradición que sus víctimas se arrodillen ante la captura y después de que el "mamuxarro" le haga la cruz en la frente, ésta tenga que darle un beso en la rodilla.

Foto: Gtres / Alvaro Barrientos

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Los "Joaldunaks"

Los "Joaldunaks"

Los Joaldunaks recorren su camino para participar en el Carnaval entre los pueblos de Ituren y Zubieta, al norte de España. En uno de los carnavales más antiguos de Europa, que data de antes del Imperio Romano, las compañías de los Joaldunak - los Cencerros-, conformadas por os residentes de dos ciudades, Ituren y Zubieta, desfilan por las calles. Van disfrazados con sandalias, enaguas de encaje, pieles de oveja alrededor de cintura y los hombros, pañuelos de colores, gorras cónicas con cintas y un hisopo de crin en sus manos. Los cencerros cuelgan de su cintura a la altura de la espalda.

Foto: AP / Alvaro Barrientos

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Los '' Txatxus ''

Los '' Txatxus ''

Un grupo de participantes llamado '' Txatxus '' posa para una foto, durante el antiguo carnaval rural del pequeño pueblo pirenaico de Lantz, al norte de España. Una larga tradición rural en la que las fuerzas de el bien y el mal se enfrentan en una batalla simbólica, durante la cual la sed de justicia provoca la furia pública. De domingo a martes, durante la semana del carnaval, en el pequeño pueblo de Lantz, el bandido malvado Miel Otxin es prisionero y condenado a muerte por fuego.

Foto: AP / Alvaro Barrientos

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Los borrachos

Los borrachos

Esta obra, titulada "El triunfo de Baco o Los borrachos", es una de las obras mitológicas más conocidas del pintor sevillano Diego Velázquez. Baco, el dios romano de la vendimia y el vino aparece como personaje principal, acompañado, a su izquierda, por un sátiro desnudo que levanta una copa de cristal. Mientras, a la derecha, se agolpan un mendigo y cuatro hombres de capas pardas, rostros curtidos y una expresión de cierta embriaguez. Ante ellos un joven que se encuentra de rodillas y está siendo coronado por el dios.

Foto: Museo del Prado

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Baco, dios Romano

Baco, dios Romano

Mosaico procedente de las excavaciones de la antigua Cumplutum, en Alcalá de Henares, Madrid.

Foto: Gtres

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Templo de Baco

Templo de Baco

El templo de Baco en Baalbek, en el Líbano.

© FOTO: ANGELA MERKER / PICTURE-ALLIANCE / DPA / AP IMAGES / GTRES

Para el cristiano medieval, el Carnaval constituía un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles y al clero

Los orígenes del Carnaval son inmemoriales. El vocablo proviene del término carnevale, propio de las lenguas romances o neolatinas y que en italiano no ha sido modificado. El italianismo carnaval ha desplazado las formas tradicionales españolas carnal, antruejo y carnestolendas.

Un período de permisividad y crítica social

Cervantes relata el siguiente suceso en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: ... y allí, puesto Sancho en mitad de la manta, comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con él como con perro por carnestolendas. Es decir, por carnaval, cuando era costumbre mantear a perros o a peleles.

Los términos carnaval o carnevale derivan de la expresión latina carnem levare, esto es, quitar la carne, la prohibición de comer carne durante los cuarenta días de la Cuaresma. El martedì grasso, el último día de Carnaval, se celebraba un banquete desenfrenado -y la carne precisamente era un símbolo de estos excesos- previo al período de ayunos y abstinencias de la Cuaresma, un tiempo de purificación y penitencia que culmina en la Pascua.

Representación del paganismo

Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardían las hogueras y se sacrificaban animales para atraerla fortuna.

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El Carnaval y los bailes de máscaras en el siglo XVIII

El Carnaval y los bailes de máscaras en el siglo XVIII

Era un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa. Esta festividad pagana probablemente hunde sus raíces en las antiguas Saturnales romanas y en las celebraciones orgiásticas en honor a Baco, tan relacionadas a su vez con la finalización de la siembra de invierno, la entrada del equinoccio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo.