Girona

Los misteriosos iapodes

Una exposición en el MAC de Girona reúne 200 piezas de los iapodes, un pueblo prácticamente desconocido que vivió en las regiones montañosas de la actual Croacia

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«Los iapodes. Un pueblo desconocido»

«Los iapodes. Un pueblo desconocido»

Piezas de bronce pertenecientes a la antigua cultura de los iapodes. 

© MAC

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«Los iapodes. Un pueblo desconocido»

«Los iapodes. Un pueblo desconocido»

La exposición reúne 200 piezas suntuosas de vidrio, ámbar y bronce.

© MAC

Una exposición en el MAC de Girona reúne 200 piezas de los iapodes, un pueblo prácticamente desconocido que vivió en las regiones montañosas de la actual Croacia

La sede del Museu d'Arqueologia de Catalunya (MAC) en Girona acoge hasta el 1 de marzo de 2015 la exposición Los iapodes. Un pueblo desconocido, que reúne 200 piezas suntuosas de vidrio, ámbar y bronce pertenecientes a esta antigua cultura del primer milenio antes de Cristo que vivió en las regiones montañosas de la actual Croacia hasta que fue conquistada por Octavio en el año 35 a.C.

La civilización iapoda surgió de poblaciones indígenas de la Edad del Bronce y también recibió influencias orientales de las llanuras de Panonia. Formaban un grupo de comunidades poco vinculadas entre ellas, sin ninguna estructura estatal ni fronteras bien definidas. Se trata de un pueblo misterioso por diferentes motivos: no conocieron la escritura y sus únicos hechos históricos conocidos han sido transmitidos por los historiadores griegos y romanos; tenían su propio mundo espiritual, como se ha podido comprobar por sus prácticas funerarias únicas; y, por los objetos hallados en sus tumbas, debieron de ser muy supersticiosos. Las bullae, por ejemplo, eran unos amuletos con forma de cajita que contenían unos objetos mágicos y que los niños llevan colgados al cuello para prevenir maleficios. Por otro lado, en las tumbas se han conservado decenas de figurillas antropomorfas cuya función continúa siendo un misterio. 

Apenas se han conservado restos óseos de los antiguos iapodes porque se han descompuesto debido a la acidez del suelo cárstico. Sólo han perdurado sus objetos ornamentales: fíbulas, botones, cinturones, ligaduras... Prácticamente no hay armas ni herramientas. Las joyas presentan adornos de vidrio transparente y ligeramente coloreado, un material precioso que fabricaban a su manera. El ámbar, una resina importada del Báltico, también era muy apreciado. Casi todas las tumbas, tanto de hombre como de mujer, contienen restos de ámbar. Los iapodes también poseían otros objetos extraños que podían ser considerados amuletos, talismanes u objetos votivos. Las piezas reunidas en la exposición nunca han sido expuestas en nuestro país.