México

Los mayas desmembraron a sus enemigos

Los investigadores han examinado los restos de 24 individuos hallados en una fosa en la antigua ciudad maya de Uxul y han podido constatar signos de violencia extrema

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Uxul

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La entrada al depósito de agua en cuyo interior se han hallado los cuerpos desmembrados, en el antiguo asentamiento maya de Uxul (México). La superficie de color gris claro alrededor de la entrada es un suelo de estuco impermeable que estaba destinado a recoger el agua y desviarla hacia el interior. 

© NICOLAUS SEEFELD / UNIVERSITY OF BONN

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Interior de la cueva artificial en la que han sido hallados los restos de cuerpos desmembrados por parte de investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania).  

© NICOLAUS SEEFELD / UNIVERSITY OF BONN

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Imagen detallada de un cráneo fracturado hallado en la cueva artificial en Uxul. La forma de cruz, en la parte inferior, es una característica de un fuerte traumatismo, que podría haber sido ocasionado con un garrote. 

© NICOLAUS SEEFELD / UNIVERSITY OF BONN

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La parte superior de este cráneo fue arrancada de cuajo con un objeto punzante, probablemente un hacha de piedra.  

© NICOLAUS SEEFELD / UNIVERSITY OF BONN

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En los dientes de algunas mandíbulas -como ésta de la imagen- se pueden apreciar incrustaciones de jade, un adorno frecuente en la sociedad maya clásica que indica un alto estatus social. Para realizar estas incrustaciones utilizaban herramientas de piedra con las que perforaban el diente de forma superficial y a continuación ajustaban las pequeñas piezas de jade. 

© NICOLAUS SEEFELD / UNIVERSITY OF BONN

Los investigadores han examinado los restos de 24 individuos hallados en una fosa en la antigua ciudad maya de Uxul y han podido constatar signos de violencia extrema

El arte y las inscripciones mayas narran a menudo diferentes rituales de sacrificio humano que podían tener la finalidad de restaurar el orden del cosmos. Las víctimas podían ser torturadas, desangradas, desmembradas y decapitadas, y sus restos mortales arrojados a una fosa común. Un equipo de investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) ha comprobado que los mayas efectivamente consumaron estas macabras ceremonias, según han anunciado los investigadores este mes de septiembre.

El arqueólogo Nicolaus Seefeld se hallaba estudiando para su tesis doctoral el sofisticado sistema de suministro de agua en el antiguo asentamiento maya de Uxul, en Campeche (México), cuando descubrió una fosa común emplazada en una cueva artificial de unos 32 metros cuadrados que antiguamente había sido utilizada como depósito de agua. En su interior yacían los esqueletos de 24 individuos que fueron decapitados y desmembrados hace unos 1.400 años. Los restos mortales de las víctimas, que debieron ser arrojados al interior de la cueva, se encontraban esparcidos de forma desordenada, desprovistos de su articulación anatómica original. Las mandíbulas inferiores, por ejemplo, habían sido cercenadas y separadas del resto del cráneo. En los cuerpos de todos los individuos se han podido constatar signos de violencia extrema, como por ejemplo marcas realizadas con objetos cortantes -hachas, cuchillos o porras- en el cráneo o en la columna vertebral. En cambio, las extremidades de las piernas y de las manos de algunos individuos no sufrieron daños. «Esta observación excluye la posibilidad de que la fosa común fuera un lugar de enterramiento secundario al que fueron trasladados los huesos de los difuntos», afirma Seefeld. 

Los investigadores del Proyecto Arqueológico Uxul -dirigido por Nikolai Grube y Kai Delvendahl, de la Universidad de Bonn, y Antonio Benavides, del INAH- han excavado en el asentamiento de Uxul durante los últimos cinco años con el objetivo de investigar los orígenes y el colapso de los estados regionales en las tierras bajas mayas. El estudio científico realizado con los restos hallados en la fosa común ha permitido determinar la edad y el sexo de 15 de los 24 individuos: un total de 13 hombres y dos mujeres que tenían entre 18 y 42 años de edad en el momento de su muerte. Durante el análisis de los dientes se ha podido observar que algunos tienen diminutas incrustaciones de jade, un símbolo de alto estatus social. Los investigadores no han podido aclarar si los sacrificios corresponden a prisioneros de guerra o a nobles de la propia Uxul. El análisis de isótopos arrojará luz sobre esta cuestión.