Los mártires del catarismo

El 16 de marzo de 1244 más de 200 seguidores cátaros que no renegaron de su fe fueron arrojados a una enorme pira en Montsegur, al sur de Francia

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Montsegur

Montsegur

La fortaleza de Montsegur, santuario del catarismo, está situada a 1.207 metros de altura, en el sur de Francia. 

© GTRESONLINE / BERTRAND RIEGER / HEMIS

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Imagen áerea del castillo de Montsegur, que se convirtió en el último refugio de los cátaros. 

© GTRESONLINE / BERTRAND RIEGER / HEMIS

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Montsegur

Montsegur

Estela al pie del castillo de Montsegur que reza lo siguiente: A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano

© GTRESONLINE / MICHEL GOTIN / HEMIS

16 de marzo de 2014

La Iglesia oficial, poderosa y mundana que imperaba en la Baja Edad Media (siglos XI-XV) estaba poco arraigada entre la nobleza y el pueblo llano del Languedoc francés. El catarismo fue para muchos una forma de liberarse de la tiranía eclesiástica de Roma.

Para los cátaros la Iglesia católica se había alejado por completo del mensaje evangélico y era un símbolo de corrupción. La Iglesia cátara se consideraba plenamente cristiana y creía en un dualismo absoluto, esto es, en la existencia de dos principios en perpetuo conflicto: Dios, que era verdadero e incorruptible, y Satán, que había creado el mundo físico y con ello todas las cosas vanas y corruptibles, incluida la Iglesia católica. Los cátaros predicaban la salvación mediante un ascetismo severo con el que escapar del mundo material y demoníaco. La Iglesia de los cátaros fue víctima de una feroz persecución por parte de la Iglesia de Roma, que dispuso de todos los medios posibles, pacíficos o violentos, para acabar con ella.

El sitio de Montsegur

El castillo de Montsegur, situado a 1.207 metros de altura en un terreno escarpado al suroeste de Carcasona, se convirtió en el último refugio de los cátaros hasta la primavera de 1244, cuando la ciudadela fue tomada -tras nueve meses de asedio- por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona, promovidas por la Inquisición.

El 16 de marzo de 1244 más de 200 seguidores cátaros que no abjuraron de su fe fueron arrojados a una gran hoguera en el llamado Camp dels Cremats (Campo de los Quemados), al pie de la montaña, donde una estela que reza lo siguiente recuerda su sacrificio: A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano.