Bolivia

Los Llanos de Moxos y sus misteriosos conchales

Tres islas forestales de las llanuras de Moxos, al noreste de Bolivia, fueron formadas con conchas de caracoles que consumían los antiguos cazadores-recolectores hace más de 10.000 años

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Llanos de Moxos

Llanos de Moxos

La Isla del Tesoro, en los Llanos de Moxos, al noreste de Bolivia.  

© UMBERTO LOMBARDO

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Llanos de Moxos

Llanos de Moxos

Los Llanos de Moxos están salpicados de islas forestales que destacan sobre la extensa llanura.

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Llanos de Moxos

Llanos de Moxos

Los montículos fueron creados con las conchas de caracoles de agua dulce del género Pomacea, que constituían un alimento para los cazadores-recolectores. 

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Llanos de Moxos

Llanos de Moxos

Imagen de microscopio de unas conchas bien preservadas y otras quemadas junto a unos huesos.

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Llanos de Moxos

Llanos de Moxos

El geógrafo Umberto Lombardo (a la izquierda) junto al arqueólogo boliviano José Capriles.  

© UMBERTO LOMBARDO

4 de septiembre de 2013

Los Llanos de Moxos (o Mojos) es un inmenso humedal integrado en la cuenca del Amazonas y que forma parte del departamento del Beni, al noreste de Bolivia. Las extensas sabanas tropicales que definen este maravilloso paisaje alternan un clima extremadamente seco con inundaciones durante la época de las lluvias, entre noviembre y marzo. La llanura mojeña está salpicada por centenares de montículos boscosos o islas de monte -como las denominan los bolivianos- cuya formación se ha atribuido a la erosión fluvial, a las termitas o a la acción del hombre, aunque hasta ahora se creía que era un territorio sumamente inhóspito para el ser humano. 

«En 2007 pisamos por primera vez la Isla del Tesoro [así es como denominan los lugareños a una de estas islas forestales] y nos dimos cuenta de que su superficie era rocosa, algo muy extraño en esta área que se caracteriza por la total ausencia de piedras. Al mirar con más atención comprobamos que se trataba de conchas cementadas», explica el geógrafo Umberto Lombardo, de la Universidad de Berna (Suiza), a Historia National Geographic. «El nivel freático de los Llanos de Moxos oscila varios metros cada año, de manera que el agua disuelve y precipita los carbonatos con los que están hechos las conchas. Este proceso, a lo largo de miles de años, acaba transformando los sedimentos en algo muy parecido a una roca», agrega. 

Estos montículos se encontraban elevados con respecto al nivel de la llanura y durante la época de lluvias se libraban de las inundaciones, por lo que ofrecían un refugio ideal para los árboles. «El resultado final de este proceso es una isla en medio de un mar», comenta Lombardo. ¿Pero cómo fueron a parar las conchas ahí? «Los arqueólogos llaman a estos depósitos shell middens. Midden es una palabra escandinava que significa basurero doméstico. Son montículos de basura prehistórica almacenados por poblaciones de cazadores-recolectores. Lo que sorprende de estos middens o conchales es su ubicación tan lejos de la costa, su antigüedad y el hecho de encontrarse en un paisaje que se creía inhóspito para los cazadores-recolectores», observa. «Hay miles de islas y no todas han sido originadas por los mismos procesos, pero hasta ahora hemos encontrado tres de ellas formadas por conchas. Sabemos que estas tres que hemos estudiado tienen un origen más antiguo del que imaginábamos y que son el resultado de la actividad humana desde hace 10.000 años», añade. El estudio de este proyecto, del Instituto de Geografía de la Universidad de Berna, fue publicado el pasado 28 de agosto en la revista científica Plos One.

La estratigrafía del terreno de la Isla del Tesoro se ha conservado bien, es decir, los materiales más profundos son más antiguos que los que yacen en la superficie. La datación por radiocarbono de los sedimentos ha permitido, por tanto, obtener datos fiables sobre la antigüedad del yacimiento. Los humanos ocuparon la Isla del Tesoro desde inicios del Holoceno, hace más de 10.000 años, hasta hace unos 4.200 años, cuando los ríos se desplazaron, inundaron la región y sepultaron con sus sedimentos parte de la isla. Los montículos fueron creados con las conchas de caracoles de agua dulce del género Pomacea, que constituían un alimento para los cazadores-recolectores. «Una vez que se forma una pequeña elevación con los primeros desechos, ésta se convierte en un sitio preferencial para volver, porque ofrece mejores vistas, porque permanece por encima del nivel del agua en época de inundaciones o porque está preparada para encender fuego. En este caso, en los Llanos de Moxos, también se crea un nicho ecológico ocupado por árboles que suministran sombra y leña. Podemos imaginar la formación de estos conchales como un proceso que, una vez que arranca, se mantiene por sí mismo. Esto explica por qué el sitio fue ocupado a lo largo de 6.000 años y fue abandonado a causa de eventos medioambientales desfavorables. Hace 2.000 años fue ocupado por segunda vez por las sociedades agrícolas que modificaron el paisaje de forma sorprendente», corrobora Lombardo.

Durante las excavaciones, dirigidas por José Capriles, se han hallado conchas, huesos de animales y carbón, y en un nivel superior se han descubierto restos de cerámica y herramientas líticas que atestiguan la presencia del hombre en la selva amazónica boliviana durante miles de años. «La investigación de estos sitios acaba de empezar y nadie sabe lo que podemos encontrar en el futuro», concluye Lombardo.